Opinión

La crisis que no acaba

GUASAVE
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Por: Francisco Castro

Prácticamente en las mismas, es decir, sumidos en la inactividad pesquera, se encuentran la mayoría de los campos pesqueros, pues aunque el 1 de agosto se aperturó la captura del tiburón, esta no ha significado un impacto realmente importante que contribuya como se quisiera al mejoramiento de la economía de los ribereños.

Y es que de acuerdo con pescadores que tienen toda su vida en esta actividad, desde aquellos años en que las temporadas de camarón resultaban muy redituables, el periodo bueno para la pesca del escualo son los meses de noviembre a enero, cuando hace frío, pues en estas fechas el calor no contribuye y la mayoría no se arriesgan a invertir para salir a altamar a sabiendas de que la captura no será redituable.

A por lo menos un mes de que se autorice el levantamiento de la veda al camarón, los pescadores están desesperados, pues en la mayoría de los campos priva el desempleo ante la falta de recursos económicos que permitan a los ribereños prepararse para el regreso a clases de sus hijos.

La mayoría opinan que la captura de jaiba es una opción redituable pero no suficiente en producción como para emplear todas las embarcaciones en esta actividad, por lo que sólo unas cuantas pangas salen cuando hay mareas buenas en busca del producto, con ganancias que si bien no son tan redituables como se quisiera cuando menos permiten llevar un diario a casa.

Estas crisis que aún envuelve a los campos pesqueros y a sus habitantes acrecenta la exigencia de apoyos, pero de recursos suficientes para programas de autoempleo, no sólo "migajas" como las que recibieron hace más de un mes, pues a la comunidad El Tortugo sólo llegaron beneficios para poco más de 20 pescadores, cuando el padrón en esta comunidad ronda los 150.