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Opinión

La danza desde una mirada de la interculturalidad

FARAFARA

Por Jorge Guadalupe Pacheco

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País de una riqueza cultural inagotable, en el cual parte de nuestros retos del futuro es la trascendencia desde sus raíces hasta nuestro tiempo, sin olvidar que el resultado es hacia el futuro.

Al afirmar la personalidad histórico social de nuestro país se acentúan sus rasgos básicos, uniéndose a nuevos factores culturales que rehacen las viejas formas, restándoles nueva vida, expresión y diversidad ofreciendo así un resultado variadísimo que va desde las danzas más antiguas a vigorosas evoluciones en distintos momentos históricos, dando gran riqueza al paisaje nacional y a las costumbres de este mágico país, dando una síntesis a nuestra raíz y geografía nacional.

Así para los espectadores de nuestra tradición, la cultura mexicana es sorprendente por la espontaneidad de los bailes nacionales, nuestros usos y costumbres, que responden al sentir del pueblo mexicano y que se van actualizando en una expresión matizada por las inspiraciones, aspiraciones, inquietudes, afectos, tendencias y creencias dando como resultado la fusión de distintas formas de expresión.

Pasamos entonces de la danza expresiva a los bailes que nos marcan estéticamente, lo cual influye a la sociedad de la que estamos rodeados e influenciados. ¿Cómo eran los ojos hacia México antes de los años 30?, se creía que éramos primitivos e inferiores, la mayoría de los que cruzaban nuestra frontera eran trabajadores contratados debido al bajo salario que se les podía dar, se les nombraba braceros. 

Hoy millones de turistas, profesionistas, empresarios, científicos  están interesados en nuestro desarrollo no solo económico, sino cultural, en los años 60 el Ballet Folklórico de México de Amalia Hernández es un embajador de nuestra cultura, traspasa fronteras y abre los ojos del mundo a nuestra cultura y desde entonces ha sido de inspiración no solo para nuestros compatriotas, sino para extranjeros. 

Hoy los migrantes se unen para formar grupos que se convierten en pequeñas comunidades, ya que todos cooperan a que un grupo se desarrolle, posteriormente se reconoce que los estudiantes que van desde infantiles hasta previo a entrar a la universidad se ha convertido en  parte integral de sus estudios.

La fuerza parece realmente inagotable y  debido a nuestra diversidad y riqueza se ha vuelto una fuente interminable de inspiración, han quedado impresionados por nuestra forma distinta de expresar la tradición, el arte y la cultura siendo de gran orgullo desde las grandes urbes hasta nuestros pequeños  poblados, ricos cada uno en su propia forma de vivirlo y comunicarlo.

Hoy por hoy existe una profunda necesidad de estar orgullosos de este nuestro país, de que la imagen positiva alcance no solo nuestras fronteras, sino que las traspase, y esa imagen es posible gracias a nuestra cultura, nuestro arte, nuestra riqueza y nuestra tradición.

Así podremos fortalecer nuestros lazos de unión, versando sobre nuestros principios y fundamentos que se transmiten verbalmente para que perduren y garantizar un diálogo de las naciones que nos permita reflexionar sobre nosotros mismos.

La cultura no solo tiene aspectos comerciales, sino que es una fuente de identidad, significado y desarrollo. Nuestra riqueza no solo radica en contar nuestra historia, ya que México canta su historia, pinta su historia, México baila su historia. Conocer los muchos México que habitan en nosotros es motivo de orgullo. En la diversidad radica la diferencia que nos enriquece.

Así lo que podemos compartir se convierte en una fuerza motriz que nos lleva al diálogo entre civilizaciones y culturas, entre individuos y naciones. Amalia Hernández: “Nuestra cultura tiene fuerza en su contenido, vitalidad en su expresión, dinámica en su intención, balance en su composición”. 

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Nuestro folclor es una insignia representativa con una relación semiótica del México de ayer y hoy.

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