Conéctate a El Debate

O conéctate con...

Usuarios registrados

Cancelar

La delgada línea

NUESTRA OPINIÓN CULIACÁN

De unos años a la fecha se ha hecho más común que se hable del bullying dentro de las escuelas, término de origen estadounidense que se utiliza para denominar el abuso entre los mismos menores.

Antes de que dicho vocablo se adoptara, a los menores víctimas de abusos se les llamaba "tortas" y a los perpetradores, como lo que eran: abusones.

Hoy en día, la situación que se vive dentro y fuera de los planteles escolares, va más allá de un menor abusando de otro por el simple gusto de hacerlo.

En más de una ocasión, en el municipio se han registrado casos en los que ha habido menores cuya vida se ha visto comprometida a consecuencia de haber sido víctimas de sus propios compañeros de clase.

Incluso a nivel nacional, ya se han registrado muertes.

Las autoridades escolares insisten en llamarlo bullying, pero la realidad es que existe una delgada línea entre una conducta abusiva y actos que no son otra cosa que violencia pura, la cual no tiene justificación y que no puede ser "cosas de niños".

Tal es el caso del menor Éver Guadalupe, quien fue navajeado sin motivo alguno afuera de la secundaria Federal número 2, por un estudiante de preparatoria.

Por fortuna, el joven no presentó lesiones graves y ya se encuentra en su domicilio recuperándose.

Lo más alarmante es que autoridades escolares, como el director general de secundarias Claudio López Camacho, quieran minimizar el hecho.

El funcionario se limitó a decir que el estado no está exento a conductas antisociales como el bullying y que cada vez los juegos entre menores "se vuelven más pesados".

Una cosa son los juegos "pesados" y otra cosa es un casi intento de homicidio, por lo que las autoridades escolares deben de buscar la manera de garantizar la integridad de los estudiantes dentro y en el exterior inmediato de los planteles, sin excusa alguna.