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La era de la inocencia acabó

SAPIENZA

Todo indica que el terrorismo llegó para quedarse hasta el fin de los tiempos. Si bien terrorista puede ser cualquiera, a los terroristas generalmente se les asocia con el islamismo radical porque los ataques más sonados en décadas recientes han provenido de musulmanes. Aunque no todos los musulmanes son violentos, al islamismo por siempre se le ha considerado una religión violenta y dicha violencia comenzó a acrecentarse a partir de 1979, cuando el Ayatolá Jomeini regresó a Irán para hacerse del poder y tomar como cautivos a los empleados de la embajada estadounidense, provocando un problema mundial que fue conocido como la Crisis de los Rehenes. Desde entonces Irán está en guerra con Estados Unidos, aunque los estadounidenses no se hayan dado cuenta de ello. Desde entonces el radicalismo se incrementó contra Occidente en general. Aunque hay prioridades en cuanto a los objetivos por destruir, ninguna nación está exenta de sufrir un ataque terrorista. El terrorismo musulmán parece haber llegado para quedarse hasta el fin de los tiempos y pensar en contrario obliga a que se haga la pregunta: ¿Qué podría ofrecérsele a un terrorista para que desistiera de sus propósitos destructivos? Prácticamente nada. Un terrorista musulmán actúa así en base a sus creencias religiosas. Esperan a su mesías, y para acelerar su venida creen que es necesario provocar un caos a nivel mundial mediante la violencia. Están no sólo dispuestos a sacrificar a otros, sino a inmolarse ellos mismos. El odio hacia todo no musulmán los mueve, y si no hay respeto por su propia vida, no lo hay por la vida de otros. Eso ha vuelto terrible al terrorismo pues las bombas pueden ser ellos mismos, dispuestos a morir, porque creen que al hacerlo de esa manera alcanzarán el paraíso. Con esas creencias, ¿qué se les podría ofrecer para que desistieran? ¿Amenazar con matarlos? Morir es lo que quieren. Nada que se les ofrezca los hará desistir. Hasta las mujeres se han unido a esta causa. En el libro Dying to kill (Muriendo de ganas de matar), su autora Mia Bloom menciona que entre 1985 y 2006 hubo 220 mujeres que se inmolaron en actos terroristas en todo el mundo. Doloroso como es, el mundo tendrá que aprender a vivir con un terrorismo que va en aumento, que puede aparecer en cualquier lugar y en cualquier momento. La era de la inocencia se acabó.