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Opinión

La fuerza

LOS MOCHIS
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Por: Redacción

Elementos de los cuerpos de seguridad retomaron ayer las instalaciones de la Universidad Autónoma Indígena de México tras nueve días de haber sido tomada por estudiantes y líderes indígenas.

La irrupción de los policías ministeriales y municipales en el recinto educativo en Los Mochis no tuvo resistencia por parte de los manifestantes, quienes optaron por replegarse.

El operativo policial fue encabezado por el director de Gobierno, Raúl Pérez, y el subprocurador regional del Justicia, Evaristo Castro Borbolla, quienes inspeccionaron las instalaciones para conocer su estado.

Sin embargo, estos no sólo actuaron con la fuerza sino le ofrecieron el dialogo a los estudiantes, quienes lo aceptaron, por lo que quitaron mantas y las consignas de las instalaciones. Así, la UAIM fue entregada al rector Guadalupe Camargo.

Más tarde, este y una comisión de estudiantes se sentaron a dialogar, proceso que terminó en buenos términos porque las demandas se les cumplieron y otras están en vías de resolvérseles, como la demanda penal que se interpuso ante el Ministerio Público.

A los estudiantes no les quedaba de otra porque si bien es cierto que sus demandas eran justas, también es real que estaban siendo utilizados para desestabilizar la institución con el propósito de la caída del rector. Hay elementos suficientes que identifican a los "conspiradores" internos y externos.

La acción legal se da en un momento oportuno porque ya el clima se había enrarecido a tal grado que podría generar enfrentamiento entre los aliados del rector Guadalupe Camargo y los paristas.

Además, con esto se impidió que gente con intereses aviezos pudieron organizar grupos de choque para provocar violencia. Además, los estudiantes se dieron cuenta que los líderes indígenas obedecían a otros intereses.

En ese sentido, lo que resta es el reestablecimiento de las labores normales de la institución, el cumplimiento fiel de los acuerdos con los estudiantes, y hacer la limpia interna de los incitadores al quebranto del orden.