Opinión

La idoneidad de los consejeros electorales

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Por: César Astudillo Reyes

Es difícil negar que el resultado de la designación de los consejeros electorales de las entidades federativas será un parámetro esencial para valorar el éxito de la reforma electoral de 2014. Sobre todo si se comprende que la nueva modalidad para integrar las instituciones electorales fue una de las exigencias que justificaron el ajuste.

El proceso de designación está en marcha en su tercera etapa, consistente en la aplicación y evaluación de un ensayo presencial a los 917 aspirantes que concurrieron de los 18 estados que tienen elecciones en 2015.

Es preciso señalar que esta etapa, confiada a nuestra máxima casa de estudios, la UNAM, a través de su Instituto de Investigaciones Jurídicas, contó con todas las medidas de certeza, confiabilidad y responsabilidad que entraña un ejercicio de esta naturaleza.

En cada una de las sedes, los aspirantes eligieron dos preguntas al azar y tuvieron la oportunidad de decidir libremente aquella que querían desarrollar. Nadie, salvo los académicos responsables, sabía el contenido de las preguntas, las cuales estuvieron resguardadas en sobres sellados y lacrados que fueron abiertos en presencia de todos los sustentantes.

Las preguntas, como era obvio, se referían a los temas clave de la reforma, a saber: la renovada distribución de competencias entre el INE y los Organismos Públicos Locales; la función de arbitraje electoral y la actividad sancionadora; el incremento del gasto electoral y las políticas para eficientar el ejercicio del presupuesto asignado; los escenarios que plantea la asunción, delegación y reasunción de competencias; las repercusiones del Servicio Profesional Electoral Nacional en el corto y mediano plazo; los retos que las candidaturas independientes generan para la equidad de la contienda política; el contexto en el que se explica la decisión del INE de centralizar el ejercicio de la función de fiscalización; el diseño institucional para posibilitar la reelección de legisladores sin vulnerar la paridad de condiciones de la contienda; las modalidades para eficientar el tiempo destinado a la propaganda electoral y para generar una comunicación política con mayor contenido informativo; y, finalmente, la forma de concebir la función de los consejeros electorales y el impacto de los principios de independencia, imparcialidad y objetividad en el ejercicio de sus responsabilidades.

Es evidente que más allá del conocimiento especializado, esta etapa busca filtrar a los mejores perfiles, es decir, a aquellos aspirantes que denotan una visión de Estado para ponderar el impacto de sus decisiones para la salud de la democracia local, que cuentan con mayor capacidad para advertir los problemas específicos de cada etapa de la compleja dinámica electoral, y que demuestran una vocación de independencia e imparcialidad respecto de los poderes públicos y de los propios partidos políticos.

La valoración de los ensayos está actualmente en proceso, y se encuentra en manos de una Comisión de Evaluación integrada por 25 académicos especializados en materia electoral, muchos de los cuales han servido a la función electoral desde distintas responsabilidades. Cada ensayo, valorado de forma ciega, sin saber nombre ni entidad federativa, tendrá un dictamen individual en el que se evaluarán aspectos formales y sustanciales, y en donde cada evaluador deberá justificar cada una de las calificaciones asignadas. El parámetro para considerar que un aspirante es idóneo es el 7 de calificación.

El próximo martes 2 de septiembre la UNAM entregará los resultados al INE para que se abra la cuarta etapa, consistente en la entrevista personal a aquellos aspirantes idóneos que el INE considere con los mejores perfiles para el cargo.

Naturalmente esta será la parte decisiva en donde los consejeros del INE, con los resultados del examen, del ensayo, el currículum vitae y las apreciaciones formuladas por los partidos, procederán a tomar colegiadamente su determinación. La diferencia entre este mecanismo centralizado y los anteriores se encuentra en que a la etapa final llegan los que han demostrado mayor idoneidad en términos de conocimiento, experiencia, visión y compromiso, y ese es un elemento que permite avizorar un salto de calidad en el funcionamiento de las autoridades electorales de los estados.

Twitter: @AstudilloCesar