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Opinión

La ilusión de Durazo y los arrepentidos

Por: Carlos Marín

Cuando el futuro secretario de Seguridad Pública, Alfonso Durazo, habla de perdón, ¿se refiere al efecto o la acción del mismo?

Ese acto, ¿vendrá precedido de una disculpa, de una petición de perdón, de arrepentimiento, de expiación?

¿Se puede perdonar por perdonar?

¿Por qué los deudos habrían de perdonar a los asesinos de sus hermanos, padres o hijos; a los victimarios de quienes nadie podrá asegurar siquiera que se habrán arrepentido?

Durazo dice:

“El perdón es un proceso personalísimo que tiene que ver con la paz interior de las personas, de las víctimas, para poder sacar y seguir adelante con sus vidas, pero sin olvidar lo ocurrido, y sobre todo con la certeza de que ese eventual perdón no se va a traducir, jamás, en un acto de impunidad por parte del Estado mexicano”.

¿No?

Y asegura:

¨Nos saldrá más provechoso como sociedad su indulto o su amnistía que su castigo. Todos ellos (los criminales) habrán de responder al derecho de las víctimas y a sus legítimas aspiraciones de verdad, justicia, reparación y garantías de no repetición…”.

Sí, Chucha.

Mejor que las víctimas pidan perdón a los delincuentes...