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Opinión

La libertad de expresión reducida a escombros

COYUNTURA JOVEN

Por Esteban Quintero González

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audima

Cuando era pequeño soñaba con ser astronauta, policía o bombero. Creo que lo que llama la atención de cada una de esas labores es el hecho de poner tu vida en riesgo para ayudar a otros, inherentemente la adrenalina parece llamarnos de pequeños. Ahora con mis 23 años, con un poco más de madurez – a menos es lo que me gusta pensar – veo con ojos de respeto a quienes su vocación de servicio los llama a arriesgar su vida día a día en servicio de los demás. Sin embargo, existe una profesión que de primera impresión no tendría por qué ser riesgosa, cargando a espaldas su cámara fotográfica, bloc de notas y un bolígrafo, estas personas son amenazadas, secuestradas y muchas trágicamente resultan asesinadas.

Hablo de los periodistas. Según datos de la organización Artículo 19, en nuestro país han sido asesinados, del año 2000 a la fecha, 148 periodistas, siendo el estado más violento para llevar a cabo esta profesión Veracruz. En lo que va de mandato del presidente López Obrador 28 periodistas han acaecido y, de seguir la misma tendencia, se esperaría superar la cifra de 47 del sexenio de Enrique Peña Nieto para finales del 2024. ¿En qué momento el afán de servir a la comunidad manteniéndola informada se ha vuelto tan riesgoso?, ¿por qué un periodista en un país “en paz” tiene mayores probabilidades de morir que en aquellos países con conflictos bélicos en curso?

Lamentablemente no puedo dar respuesta a las cuestiones anteriores, pero lo más triste de este asunto es que la autoridad a lo largo de estos más de 20 años tampoco ha podido o simplemente no ha querido; y sí, hablamos de 4 sexenios, que, utilizando los términos propios del actual régimen corresponden 3 de ellos al llamado “periodo neoliberal” y 3 años de una autoproclamada cuarta transformación ¿Qué ha transformado en este tema?, ¿se siente el periodista más seguro? Los datos duros nos dicen exactamente lo contrario.

En lugar de establecer acciones encaminadas a la protección de quienes laboran en medios de comunicación, la actual administración se enfoca en “ventilar” a quienes opinan distinto o simplemente osan en cuestionar alguna decisión de gobierno. La sección de “Quién es quién en las mentiras” no hace más que mermar semana con semana los débiles cimientos de la libertad de expresión en el país. Afortunadamente el compromiso con la verdad es tal que no mella en quienes han sido expuestos ¿Qué opinas Elizabeth García Vilchis? Espero que a estas alturas hayas leído las palabras que Azucena Uresti te dedicó, mínimo algo deben mover en ti; hasta tu jefe ha comentado que “es de sabios cambiar de opinión”, tal vez es momento de considerarlo.

Es interesante que lo expresado en palabras e inmortalizado en tinta resulte lo suficientemente incómodo como para justificar las balas que arrebataron la vida de estos 148 periodistas, quienes se sacrificaron en pro de la verdad y cuya labor contribuye a la construcción de la democracia del país, ya que la libertad de expresión y acceso a la información son condiciones sine qua non para el desarrollo de esta.

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Su muerte no será en vano, tal vez la justicia tarde en llegar, pero permanecen vivos a través de su labor periodística. 

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