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La lógica resulta abrumante

RINCÓN BEISBOLERO

Congruencia. Mientras algunos le juegan al vivo cargándose hacia donde está el sobre, más vale pasar por ortodoxos. Andan buscando "sangre" (y "chayote") causa más problemas que gracia, así sea que haya esclavos del auotomartirio o los que se regocijen en el "yo lo dije". De todo esto, nosotros nos entendemos.

En los antecedentes el 31 de diciembre escribimos: "(De la serie Mexicali-Culiacán) para algunos, de aquí debe salir lo del 'mejor perdedor' y en eso no coincidimos. Vemos al contrario una serie rápida de esas de 'matas o mueres' en la cual lo esperado puede ser lo más inesperado".

La serie concluyó en apenas cuatro juegos y nada queda sino echarle todas las flores a unos Águilas que dejaron ver con generosidad sus atributos, los méritos con los cuales aspiran con toda legitimidad a ser los monarcas de la Mexicana del Pacífico en su versión 2013-2014.

Lo más fácil sería hacer leña del árbol caído y hablar mal de los Tomateros, a quienes no funcionó ninguna de sus líneas en esos cuatro juegos. Mal su pitcheo abridor, peor su bullpen, muy "chata" su ofensiva y endeble su defensiva. Así rápido el análisis.

Pero no por eso para muchos, incluidos nosotros, resultó sorpresivo que se hayan ido tan pronto, como si no hubieran metido las manos, sobre todo porque en ese róster final que presentaron los guindas lo que sobraba era talento.

Un róster que terminó su participación en la LMP perdiendo consecutivamente siete juegos, entre ellos los cuatro que más importaban.

Esperanza. Ayer estaban en Guasave atados a una ligera esperanza de que los Algodoneros pudieran mantenerse con vida ante los Naranjeros. Pequeña la llama, pero encendida la vela. Estaban 3-1 en contra.

En el resumen de la serie, primer juego que se les fue en la octava entrada a la que llegaron ganando 3-2; en el segundo juego la reacción tarde; el tercero lo ganaron con buen pitcheo y en el del domingo, dejaron ir una casa llena con un out en la primera entrada, dos corredores en posición de anotar en la segunda y nuevamente, su bullpen haciendo agua.

Vendiendo caras las derrotas aunque no parezca.

Y en ese día final del año dijimos: "¿En verdad será tan fácil para Naranjeros? ¿Una serie tan fácil que se acabe en 4, 5 juegos como máximo?".

No ha sido tan fácil como pudiera parecer. Ya sabremos el resultado de anoche y si es que la vela sigue encendida.

Cerrada. Sobre la serie Cañeros-Mayos dijimos: "Es de esta serie que pensamos que resultará el cuarto calificado a las semifinales a través de eso que llaman 'mejor perdedor' que mejor llamaremos comodín. Así que parece que la serie estará centrada en ese dilema; ganar en casa y tratar de ganar uno en gira."

Puntual como reloj suizo, los dos rivales estaban trenzados en gran duelo, ganadores ambos de dos juegos en casa, sin dar concesiones al visitante, así sea que el pitcheo no haya brillado hasta ahora a grandes alturas.

De haber perdido los Algodoneros anoche, tanto la tribu como los verdes habrán calificado automáticamente y los estaremos viendo en semifinales. Que de todos modos la serie se deberá decidir en Navojoa, peleando por no ser el cuarto invitado, que de todos modos los dos serán visitantes.

Que si ganó Guasave, a sacar números, que la ruleta todavía estará girando.

Adiós. El del domingo fue el último juego en el estadio Gral. Ángel Flores de Culiacán, así no quieran y lloren "los siete magníficos" y los que sigan la procesión.

Buenos recuerdos quedan ahí, pero eso son: recuerdos. Es hora que se deje atrás el pasado y que llegue lo que deba ser el futuro. No vaya a ser que por andar con remilgos, la integridad del aficionado esté en peligro.

Y sí, gracias por los recuerdos, gracias por todos esos momentos que se quedan para siempre.