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Opinión

La mano izquierda

ITINERARIO POLÍTICO
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Por: Ricardo Alemán

Contrario a lo que hicieron Vicente Fox y Felipe Calderón —que de manera frontal chocaron con las llamadas izquierdas—, Enrique Peña Nieto manejó con notable habilidad "la mano izquierda" y no solo domesticó a lo más radical de esa tendencia política sino que se dio el lujo de arrebatar las banderas a los moderados de la izquierda.

Además, y en dirección contraria a la táctica seguida por el entonces presidente Carlos Salinas —que junto con Manuel Camacho, Manuel Bartlett y Marcelo Ebrard le apostó al exterminio de la izquierda y luego al "ni los veo ni los oigo"—, Enrique Peña Nieto hizo sus aliados a los moderados del PRD y domesticó a los radicales de Morena, al grado que hoy todos o casi todos los grupos de las izquierdas "comen de la mano izquierda" del Presidente.

¿Qué fue lo que pasó? ¿Cómo fue posible esa estrategia de inteligente manejo de "la mano izquierda" de Peña Nieto que parecía impensable en los gobiernos de Salinas, de Fox y de Calderón?

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En realidad no es ninguna novedad. Si se analiza con cuidado el fenómeno, quedará al descubierto que, en realidad, Peña Nieto desarrolló una moderna versión de la inteligente estratagema política que en su momento desplegó Ernesto Zedillo y que hizo posible —sin romper un solo cristal—, la transición democrática y la alternancia en el poder presidencial.

Es decir, que Peña Nieto y "los hombres del Presidente" colocaron por delante de todas las prioridades de su gestión los instrumentos fundamentales de la política; negociaron, pactaron, cedieron y exigieron. Y uno de los mejores ejemplos de esa habilidad para manejar "la mano izquierda" de Peña Nieto la vimos ayer, cuando juntos los presidentes de las Cámaras de Diputados y Senadores arrancaron el nuevo periodo ordinario de sesiones del Congreso.

¿Y qué tiene de particular ese evento? Todo, que por primera vez en la historia cada una de las Cámaras del Congreso son presididas —de manera simultánea—, por un legislador del PRD. Y en tiempos de Salinas, de Fox y de Calderón eso era impensable.

También era impensable que en los gobiernos de Salinas, de Fox y de Calderón estuviera al frente de una de las más influyentes secretarías —como de Desarrollo Social—, una mujer emblema de la izquierda, que presidió el PRD, que gobernó el Distrito Federal y que fue verdadera artífice de la derrota del PRI en el DF en 1997. Sí, nos referimos a Rosario Robles, hoy titular de Sedesol en el gobierno de Peña Nieto, y quien en dos años arrebató las banderas sociales a los partidos de la izquierda, sean los radicales, sean los moderados.

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Pero hay más. ¿Quién, en su sano juicio, se imaginaría en los gobiernos de Salinas, de Fox y de Calderón, que el PRD pudiera proponer un paquete de grandes reformas como las contenidas en el Pacto, y que serían apoyadas por el PAN y abrazadas por el PRI y por el gobierno priista en turno? ¿Quién, con dos dedos de frente, habría creído que las banderas de las izquierdas, algunas de la derecha y otras tantas del PRI, se podrían convertir en nutritivos potajes que germinaron importantes iniciativas que durante 20 meses fueron discutidas y aprobadas por un congreso plural que —hasta antes de esas reformas—, poco producía por consenso?

Lo cierto es que el Pacto Por México —cuyo padre es el PRD y cuyo padrino es el PAN—, es otro ejemplo emblema de la forma en que el mexiquense Peña Nieto manejó "la mano izquierda". Al PRD le entregó en bandeja de plata la cabeza de la profesora Elba Esther Gordillo —para hacer posible la reforma educativa—, al tiempo que Peña Nieto aceptó todas las exigencias del PRD en las reformas de telecomunicaciones y fiscal. Al final de cuentas, el PRD se llevó las alforjas llenas y poco pudo cuestionar la joya de la corona para el PRI y para el PAN: la reforma energética.

Pero la jugada "maestra" de la "mano izquierda" de Peña Nieto fue el control político —lo que en el primer círculo del poder llaman "la domesticación"—, del radical partido Morena. En ese caso la negociación es del tipo de "ganar, ganar". Es decir, ganó el gobierno de Peña Nieto y ganó AMLO con su Morena.

Y las condiciones fueron elementales. El gobierno federal se comprometió a dejar pasar a Morena, a cambio de que AMLO no estorbara las reformas. Y hasta hoy las partes han cumplido escrupulosamente. Y gracias a esa "mano izquierda", hoy se puede aventurar que las consultas populares para tirar la reforma energética no prosperarán, porque son fuegos de artificio. La "mano izquierda" de Peña Nieto. Al tiempo.

www.ricardoaleman.com.mx twitter: @ricardoalemanmx