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La manzana para el profe

A DOS DE TRES

En la historia de la humanidad hay manzanas importantes. Eva (la de Adán) tomó la manzana y el resto es historia. Fue de una manzana de la que la malvada bruja se valió para tratar de despachar al otro mundo a Blanca Nieves. Fue por una manzana, la de la discordia, por la que se pelearon las diosas griegas Afrodita, Hera y Atenea. De no ser por una manzana que cayó en su huerto quien sabe si Isaac Newton hubiera logrado desarrollar la Ley de la Gravitación Universal. Y así podemos seguirle con manzanas famosas (como la de los logotipos de los discos de Los Beatles y el de la empresa de computación Apple) hasta llegar a los escritorios de los profesores, que en México están por celebrar su día y cuyo regalo más representativo suele ser una manzana.Cuenta la historia que en 1917 el Congreso de la Unión recibió la propuesta de los diputados Enrique Viesca y Benito Ramírez para que el 15 de mayo fuera instituido como el Día del Maestro. Unos estudiosos dicen que la fecha se proponía porque en San Luis Potosí un grupo de jóvenes se reunía para homenajear a su maestro, que ese día cumplía años. El día coincidía con el de San Isidro Labrador y el maestro se considera un labrador. Otra historia dice que la fecha se propuso para que coincidiera con la conmemoración de la toma de Querétaro. Haya sido como haya sido (casi como dijera el clásico) el Congreso aprobó la propuesta y a partir de 1918 se conmemora en México el Día del Maestro.

Hay relatos que indican que la tradición de obsequiar una manzana a los maestros es de origen inglés y data del siglo 18, siendo llevada a América en el siglo 19 por los inmigrantes que arribaron a los Estados Unidos. Otras historias sitúan el origen de la tradición en el siglo 17, con las familias pobres de la campiña de Dinamarca y Suecia que no tenían dinero para pagar la educación de sus hijos y a cambio entregaban cestas con manzanas a manera de lo que hoy vendría siendo la colegiatura. Hay versiones que van aún más atrás en el tiempo y refieren que entre los griegos obsequiar una manzana a los maestros era una forma de agradecer la sabiduría que ponían al alcance de los alumnos.

Con cubierta ácida, picosa o chocolatosa, envueltas en papel de china, empacadas en una hermosa caja con moño, o simplemente con su brillo natural las manzanas rojas siguen siendo la representación por excelencia del regalo con que un alumno agradece a su maestro, y en esta víspera los de A dos de tres queremos agradecer a quienes han sido nuestros maestros, porque si no es por ellos ni yo pudiera escribir estas líneas ni usted podría leerlas y con ello hacer que esto valga la pena.

Comentarios, sugerencias, invitaciones, mentadas y hasta felicitaciones por favor en [email protected] En Twitter en @MarisaPineda. Anímese a leer un libro y con ello honrar el esfuerzo de sus maestros, y mientras que tenga una semana en que no tenga necesidad de dar explicaciones con manzanitas.