Opinión

La migración

BAJO LA LUPA

Por: Arturo Brizio Carter

Uno de los fenómenos más interesantes del comportamiento humano es la resistencia al cambio. Las personas buscan el confort, el sentirse cómodas en su ámbito personal, familiar, laboral y cuando algo ataca su tranquilidad, obligándolas a tomar decisiones que darán un sesgo a sus vidas, inmediatamente viene la respuesta en forma de rechazo.

"Lo único permanente es el cambio", parece una frase demasiado pulida y gastada, sin embargo, es tremendamente real. El actual mundo globalizado, la economía, el impresionante acceso a la comunicación que es el signo de nuestros tiempos, dan cuenta fehaciente de ello.

El tema al que me quiero referir luego de esta introducción, es la migración de futbolistas al extranjero, principalmente en lo que atañe al jugador nacional.

México no es un exportador de jugadores y los pocos que salen, desgraciadamente, tienen que sacrificar dinero y posición para lograr el sueño de jugar en Europa. Tan es así, que muchos de ellos llegan a cuadros grandes que luego los usan como moneda de cambio, los prestan o los tienen sentaditos en la banca, chupando madera hasta que se harten.

Tampoco el grueso de nuestros futbolistas se muere por salir. La mayoría está a gusto con el grado de exigencia de la liga azteca, por cierto, bastante bajito y con los grandes salarios que se pueden devengar en este México lindo y querido, entonces, ¿para qué moverle? Como dicen por ahí, prefieren ser cabeza de ratón que cola de león.

Los medios de comunicación dan cuenta no sólo de lo que hacen o más bien, dejan de hacer, los mexicanos en el extranjero sino que ahora inundan las páginas y los noticieros con las posibilidades de que algún elemento brinque el charco y se contrate en el viejo mundo.

Prácticamente todos los días tenemos que desayunar con otro capítulo de la novela Tigres-Alan Pulido o esperar la noticia de si Marco Fabián se va de Cruz Azul o Miguel Arturo Layún del América, enterarnos que Rafael Márquez se fue a Italia casi por el sueldo y la retahila de que si el "Chicharito" le llena o no la pupila a Louis van Gaal en el Manchester United.

Por eso resulta gratificante el saber que un jugador como Raúl Alonso Jiménez emigra al futbol español en las mejores condiciones posibles. Llega con un contrato por seis años, al equipo campeón de España y subcampeón de la Champions y es vendido en una cifra que slo se paga por futbolistas estrellas, casi siempre uruguayos o argentinos.

Además, se va en una excelente edad y en el mejor momento futbolístico de su joven carrera.

La directiva americanista también tiene mucho mérito al no querer retenerlo a toda costa y sacrificar en lo deportivo para beneficiar al canterano.

Todo el éxito del mundo para el chaval y ojalá se nutra de mexicanos… La migración.