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La muerte de Cañedo

HOY EN LA HISTORIA

El día último de mayo de 1909 el gobernador de Sinaloa, el general Francisco Cañedo, cayó en cama abatido por neumonía. Desde un principio fue atendido por los doctores Ruperto L. Paliza, Ramón Ponce de León, Cipriano Hernández León y Andrés Vidales. A pesar de la vigorosa constitución del gobernante y del cuidado ininterrumpido de sus médicos, murió a las diez de la noche con cuarenta minutos del sábado 5 de junio.

El presidente, general Porfirio Díaz, de inmediato fue informado del suceso por conducto del gobernador interino, licenciado Heriberto Zazueta. A las 11:30 de la noche el anciano dictador por medio de un telegrama ordenó al licenciado Zazueta se le tributaran a Cañedo los honores que correspondían a su alta jerarquía.

La mañana del día 6 el Congreso del Estado ratificó como gobernador interino al licenciado Zazueta y declaró Benemérito del Estado al general fallecido. A las 9:50 de la noche el cadáver fue trasladado al Salón de Recepciones del Palacio de Gobierno, para ser objeto de honores. El martes 8 de junio, ocho soldados de infantería sacaron del Palacio de Gobierno el féretro y lo colocaron sobre una carroza para conducirlo al Panteón San Juan.

Al llegar a la Catedral, por la avenida Mariano Martínez de Castro (hoy Álvaro Obregón), la comitiva hizo un alto para celebrar suntuosas exequias dispuestas por la familia del señor general Cañedo. En el panteón San Juan, minutos antes de ser depositado el féretro en la fosa, el diputado Julio G. Arce dio lectura a una sentida oración fúnebre.

[email protected] historianews.com.mx