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La personalísima herencia que me dejó

Iba en el coche cuando me informaron que había muerto Gabriel García Márquez. Me detuve para tuitear impulsivamente que nuestras biografías, historias sentimentales, nuestras vidas, serían muy distintas sin sus gloriosas narraciones y metáforas.

Debí expresar mi gratitud en primera persona del singular, ni hablar: lo hago ahora, una semana después, con cinco de sus frases y aforismos para sortear la rutina del caos. Y para no olvidar que también la moral es un asunto de tiempo. Frases de las que me apropio como parte de la personalísima herencia que me dejó García Márquez.

De la fama

La fama es una señora muy gorda que no duerme con uno, pero cuando uno despierta está siempre mirándonos frente a la cama.

De intelectuales y necios

Entiendo por intelectual a un raro animal que antepone a la realidad una teoría preconcebida y trata a toda costa de forzar la realidad para que quepa dentro de su teoría.

De la honestidad

Solo soy el notario de la realidad. Incluso hay cosas reales que tengo que desechar porque sé que no se pueden creer.

De fuertes y débiles

Le recordé que los débiles no entrarían jamás en el reino del amor, que es un reino inclemente y mezquino, y que las mujeres solo se entregan a los hombres de ánimo resuelto, porque les infunden la seguridad que tanto ansían para enfrentarse a la vida.

De las cosas serias de la vida

Se puede estar enamorado de varias personas a la vez, y de todas con el mismo dolor, sin traicionar a ninguna. El corazón tiene más cuartos que un hotel de pu...

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