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Opinión

La política y la amistad

POLIARQUÍA
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Por: Guadalupe Robles

Reza una frase atribuida alguna vez a un político "Dios mío cuídame de mis amigos, que de mis enemigos me cuido yo".

¿Se tiene que cuidar un político de sus amigos? Si esa frase es tan popular, y se ha repetido durante muchos años, es que hay algo en la realidad que la hace perdurable.

En el libro ¨La sombra del Caudillo", Martín Luis Guzmán pone en la boca de su personaje Axkaná González, la siguiente frase "De los amigos más íntimos nacen a menudo, en política, los enemigos acérrimos, los más crueles"

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La política pone siempre a prueba la amistad. La arrincona. La acosa. Estira a más no poder su resistencia. No hay político que no se haya enfrentado a alguna vez al dilema de la amistad. ¿Qué tipos de amigos tiene un político? Aquí algunos.

El amigo que también se dedica a la política. En este caso es donde más se pone a prueba la amistad. Hobbes, el filósofo inglés, decía que las causas de la desavenencia de las personas son la competencia, la desconfianza y la gloria. Estos tres elementos siempre están presentes en la actividad política. Cuando dos amigos se dedican a la actividad política, puede que en un momento los caminos se crucen, es decir, que en determinado momento ambicionen y compitan por el mismo cargo. En el camino de la política hay muchas amistades que se quiebran por ello. También otras que perduran en el tiempo a pesar de las derrotas impuestas por los propios amigos.

El amigo que "charolea". Está en todas partes y a todas horas. No pierde oportunidad para alardear que estuvo el domingo con él en la comida familiar. O en el dominó. O que le consultó su próxima decisión política. Son los amigos que utilizan el nombre del político para alardear, pero también para afectar. Para buscar impunidad a la hora de la infracción de tránsito o en la visita a una oficina gubernamental. Hacen en la figura del político, un daño silencioso y preciso. Un daño del que el político ni se entera, pero finalmente, que le afecta a su imagen y su prestigio.

El amigo circunstancial. La política trae amigos de paso. Estarán mientras dure el cargo. O casi. Sólo en espera del siguiente. Le invitarán a sus mesas y a sus conversaciones. Harán ver sus intenciones de inmediato. Son amigos con prisa. Los que conciben la amistad como un instrumento de beneficio o de influencia. Son profesionales y desempeñan muy bien su trabajo. Son disciplinados y tienen bien medido sus pasos. Y sus poses.

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El amigo indiscreto. Los amigos son quienes conocen más del político. Sus calificaciones de preparatoria, sus mediocridades deportivas, su situación verdadera en su casa y ese tesoro invaluable que es el conocimiento de su pasado. Son amigos que saben más que el resto de quien rodea al político. Saben de dónde viene, lo que no tuvo y lo que realmente es. Son las fuentes favoritas de los enemigos del político. De ahí sacarán la información que sirva para hacer los dardos que enfilaran hacia él cuando se ofrezca.

El amigo, amigo. Es aquel que estará siempre en las buenas y las malas. Su amistad transita por encima de los cargos y las relevancias efímeras. Sin renunciar a las ventajas de ser amigo de un poderoso, su amistad se estacionó y más allá de las diferencias, esa amistad seguirá su camino aunque no exenta de tropiezos. El número de este tipo de amigos, no alcanzará nunca para un mitin. Generalmente se cuentan con una mano. O con una y media.

gperobles@hotmail.com twitter: @guadalupe2003