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La propuesta de nuevo pacto social

POLITEIA

Creo que todos estamos de acuerdo en que nuestra capacidad de deliberación pública es bastante pobre. No estamos acostumbrados a la reflexión colectiva, lo cual habla de una cultura política que tiene mucho de parroquial, y por eso cuando surgen propuestas interesantes en la perspectiva de mejorar nuestra convivencia y afirmar relaciones sociales cada vez más progresistas, la reacción normal es el desdén o el rechazo.

En el caso de Sinaloa, de tiempo en tiempo aparecen propuestas de transformación de la vida política, económica y social, por lo general interesadas en alentar modificaciones sustanciales del andamiaje jurídico, político y administrativo de la entidad en el marco de la llamada reforma del Estado, normalmente entendida como un vasto proceso de cambio y modernización en el horizonte de una generación.

Los gobiernos lo han proclamado. Desde el plan de desarrollo de Labastida encontramos ese compromiso, casi siempre retórico, que pocas veces se traduce en hechos. El mismo Plan 2011-2016 establece entre sus grandes objetivos, "contribuir a un nuevo pacto social… que nos coloque en el primer plano de calidad de vida y desarrollo".

Lo han intentado también algunos partidos políticos. Es la propuesta, por ejemplo, del partido Nueva Alianza, que ha hecho suya la bandera de su candidato al Senado, Fernando González, una gran propuesta para transformar a Sinaloa, y que recoge muchas de las aspiraciones de amplios sectores de la sociedad sinaloense; es también la propuesta, todavía muy elemental del Partido de la Revolución Democrática, y junto a ellas las formuladas por algunas asociaciones profesionales o gremiales.

No han tenido, por lo señalado al principio, muy buen destino estas propuestas. El Congreso, que es el espacio natural para debatir estas iniciativas reformistas es y seguirá siendo una gran congeladora. Ahí están todavía pendientes casi dos centenares de iniciativas, muchas de ellas clave para desatar un proceso virtuoso de cambio y transformación de Sinaloa.

El PAS ha presentado su estrategia en la perspectiva de un nuevo pacto social para Sinaloa, convencido de la necesidad del cambio institucional: "las instituciones deben servir a los ciudadanos; ya basta de que las oligarquías y las élites solo se beneficien y atrasen el desarrollo de todos los sinaloenses".

Es, sin duda, una buena iniciativa, digna de consideración. Digamos que es un esfuerzo serio de una formación política emergente que ha conquistado un espacio relevante en la vida política estatal. Sólo por ese hecho debería ser tomada en cuenta para pensar y repensar nuestros proyectos de presente y de futuro como colectividad organizada.

Los temas, como la convocatoria son amplios: organismos institucionales y no gubernamentales; instituciones académicas, intelectuales y ciudadanía en general. El objetivo: construir un nuevo Estado constitucional y democrático de derecho. ¡Casi nada!

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