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La selección y la pizca de suerte

POLIARQUÍA

El primer contacto que tuve con la selección mexicana de fut bol fue en 1970. Esa vez, México empató a cero con la Unión Soviética. Lo vimos en un televisor que el dueño de la tienda sacó a la calle. La transmisión fue pésima, como pésimas eran todas las transmisiones por la televisión de ese tiempo.

Tres años más tarde, nos hicimos de una televisión en blanco y negro y fui testigo de una vergonzosa derrota-así lo dijo quien narró el juego- de 4-0 ante Trinidad y Tobago. Esa vez México fue eliminado y no pudo asistir al mundial de Alemania. Escuché decir a mis mayores casi lo mismo que escucho hoy cuando la selección pierde.

En el mundial de Argentina de 1978, las expectativas crecieron. Y mucho. Entrevistas, posters, difusión como nunca de una selección mexicana que había hecho olvidar los fracasos pasados. Las cuentas alegres fueron repetidas una y otra vez por los cronistas deportivos y por los aficionados que habían comprado la esperanza. La fórmula era sencilla: se le ganaría a Túnez, se buscaría un resultado decoroso con Alemania y se empataría con Polonia. Pero no: se perdió con Túnez 3-1, Alemania ganó 6-0 y Polonia hizo lo mismo 3-1. Casi una tragedia nacional. Fue el primer mundial de Hugo Sánchez.

La esperanza es lo último que muere, pero la selección no daba una. Para el mundial de España 1982, México no fue capaz de clasificar. Sólo le ganó a Cuba, perdió con El Salvador y empató con Haití, Canadá y Honduras.

En 1986, México estuvo cerca. Le ganó a Bélgica. Empató con Paraguay, con un penalti fallado por Hugo Sánchez en el último minuto de juego. Apenas se le ganó a Irak y luego ya en la segunda fase, se le ganó a Bulgaria 2-0, con uno de los goles más bellos de los mundiales a cargo de Manuel Negrete. Luego vendría la pesadilla de los penales ante Alemania, quien nos ganó 4-1 después de haber empatado a cero. Fue la primera vez que escuché la frase "jugamos como nunca, perdimos como siempre"

Ante el mundial de Arabia Saudita vino el episodio de los Cachirules. México fue suspendido de toda competencia internacional, por alinear a jugadores que sobrepasaban la edad en la Copa Mundial Sub-20, de acuerdo con las reglas de la FIFA. La sanción llegó a la selección mayor. Otra raya más al tigre.

En el mundial de Estados Unidos 1994, parecía que ahora sí. Se clasificaba por primera vez a la segunda ronda en un campeonato fuera de nuestro país. Finalmente se perdió ante Bulgaria en penales, uno de nuestros traumas nacionales.

En Francia la selección iba muy bien, hasta que se topó con Alemania en octavos de final y fue vencida 2-1. Antes le había ganado a Corea del Sur y había empatado con Bélgica y Holanda. En el mundial de Corea del Sur y Japón, parecía otra vez que sí. La selección había pasado a octavos de final y se enfrentaría a Estados Unidos. Se daba por hecho que se ganaría, pero finalmente fue vencida 2-0 por un país que ya había adquirido otro nivel, cuando menos cuando se enfrentaba al representativo nacional. Una decepción más.

En el mundial de Alemania, en los octavos de final, Argentina dejó fuera al seleccionado nacional. Lo mismo pasaría cuatro años después en el mundial de Sudáfrica.

Hoy estamos otra vez, donde hemos estado otras veces: en los octavos. Sin embargo, queda siempre la esperanza.

Alguna vez, en una entrevista, Vicente del Bosque dijo con sutil cortesía que a México sólo le había hecho falta "una pizca de suerte". Esa nunca está de más.

[email protected] twitter: @guadalupe2003