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La sicóloga

BAJO LA LUPA

Sigue la actividad dentro de la Copa del Mundo con dos bocados extraordinarios para este viernes: Un clásico europeo como Alemania vs Francia y el estupendo partido que sin duda dará Colombia para tratar de "limpiar" del evento al anfitrión.

Considero que hasta el momento el Mundial ha cumplido desde el punto de vista futbolístico, con encuentros vibrantes, goles de excelente manufactura, emoción, drama y con cuadros que han quedado eliminados pero con gran gallardía.

Los que están con vida en el evento son sin duda los mejores equipos de la actualidad. El "colado", si se me permite esta mexicanísima expresión que significa que alguien esté en un lugar sin haber sido invitado, sea el cuadro tico pero nadie puede demeritar lo hecho por Costa Rica hasta el momento.

Salir con banderas desplegadas del llamado "grupo de la muerte" y luego despachar a Grecia, hacen que mi corazoncito esté con ellos y deseo que puedan vengar el honor azteca echando del torneo a los holandeses, encabezados por el hombre más odiado en México, por encima de muchos de nuestros políticos, como lo es Arjen Robben.

El resto del reparto está con el otro encuentro del sábado entre la Argentina de Messi, que ahí va a los empujones y una Bélgica que querrá repetir la hazaña de 1986 cuando se metió hasta semifinales, precisamente contra la albiceleste, liderada en aquellos ayeres por Diego Armando Maradona, partido que por cierto, fue arbitrado por Don Antonio R. Márquez, hoy gozando de la gloria de Dios.

Acá existe gran escepticismo en el público y la prensa en cuanto al futuro de la verdeamarela, al grado de que Luiz Felipe Scolari citó a una reunión a puerta cerrada con los principales representantes de los medios de comunicación brasileños.

Me cuentan que "Felipao" aguantó la candela de la crítica y al final les compartió que el grupo de jugadores que él dirige, están sometidos a una terrible presión, al considerar que tienen que ser campeones casi por decreto.

En la plática salió a relucir el tema del capitán del "schratch du oro", Thiago Silva, quien en el juego ante Chile se negó a ejecutar un penal en la serie definitiva, incluso con lágrimas en los ojos.

Efectivamente, el pánico se apoderó del estrella del París St. Germain y pese a su gran experiencia y liderazgo, dio un paso de costado y dejó que fueran sus compañeros quienes definieran la eliminatoria.

Esto ha obligado a traer al seno de la selección a una sicóloga, para hablar con los muchachos y tratar de relajar el pesado ambiente que se vive al interior del grupo.

Ojalá rinda frutos y sea un tema serio. No vaya a ser una "bruja" como la de Mario Carrillo o a Scolari se le ocurra aparecérsele en toalla, solicitando su asesoría, como Ricardo Antonio Lavolpe.