Opinión

La teoría de la conspiración

OJO INDISCRETO

Por  Tomás Chávez

Para Sinaloa y para México tiene muchas repercusiones la teoría de la conspiración doble con relación al encarcelamiento y juicio contra el secretario de Seguridad en el sexenio calderonista Genaro García Luna y que amenaza con descubrir las complicidades de varios expresidentes y exfuncionarios de México y Estados Unidos y llevarlos a prisión.

Por el lado de Estados Unidos, los demócratas, encabezados por el expresidente Barack Obama y la exsecretaria de Estado Hillary Clinton, le han hecho la vida imposible a Donald Trump, hasta lo están sometiendo a juicio y amenazan con destituirlo; por lo que el contraataque de Trump se podría hacer sentir con el golpe demoledor de las acusaciones de haber contrabandeado las armas de “Rápido y furioso” que fueron a dar a manos de los narcos que estaban protegidos por ambos gobiernos.

Aquí en México, desde la campaña y ahora en la presidencia, los expresidentes panistas Vicente Fox y Felipe Calderón han obstruido con todas las acciones del gobierno de la Cuarta Transformación, por lo que las acusaciones de complicidades con el narcotráfico que les hacen las autoridades estadounidenses le caen como llovidas del cielo a Andrés Manuel López Obrador.

En una jugada de dos bandas, ambos presidentes se podrían deshacer de sus acérrimos contrincantes.

Según las declaraciones bajo juramento de “El Rey” Zambada y “El Chapo” Guzmán, ellos eran solo simples peones del ajedrez de los cárteles de las drogas. Los verdaderos capos de capos estaban en los gobiernos de México y Estados Unidos, y lo sabían y fomentaron las agencias de inteligencia: la DEA, CIA y FBI, así como la Secretaría de Seguridad Pública, el Cisen, la Policía Federal y todos los altos mandos policiacos

A García Luna, acusado de recibir sobornos para proteger al Cártel de Sinaloa, le han salido millones de dólares en propiedades, enfrenta la amenaza de cadena perpetua y ya negocia para ser testigo protegido y echar de cabeza a todos sus cómplices y jefes, y ahí es donde tanto Trump como AMLO se frotan las manos. Hay que recordar que ambos llegaron a la presidencia con la etiqueta de antiestablishment y lucha por quitarse de encima a los poderosos grupos de presión.

Los nexos gobierno-narcotráfico no son nada nuevo. Cuando Vicente Fox andaba en campaña acusó a Antonio Toledo Corro de ser narcotraficante, y al mismo Fox se le acusa de haber dejado salir al “Chapo” de Puente Grande a cambio de 20 millones de dólares. Todo el sexenio de Calderón el capo trabajó con toda libertad, con Peña Nieto lo detuvieron, pero luego lo dejaron fugarse de Almoloya, y ahora tiene más fuerza el Cártel de Jalisco ‘Nueva Generación. Hay muchas acusaciones que el gobernador de Jalisco, Enrique Alfaro, le brinda protección.
La realidad es más cruda que las telenovelas de contrabando y traición, y falta poco para el desenlace final.

Popurrí. Los diputados morenistas se dejaron ir encima con todo al secretario de Obras Públicas, Osbaldo López. Le exigen transparencia, testigos sociales y planeación efectiva de obras durante su comparecencia en el Congreso.

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