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La vida no vale nada

A DOS DE TRES

Cuando de presumir se trata me pinto sola para alardear que suelo trasladarme en un Mercedes Benz con chofer y no miento, la más de las veces el camión urbano que me toca abordar es de esa firma automotriz. Lo que omito es que no pocas veces el conductor maneja como si su máxima fuera "no vale nada la vida, la vida no vale nada" o como si alguien le hubiera garantizado que en caso de accidente siempre va a salir ileso. Seguro vio en la portada de este diario la nota del camión urbano que chocó contra el tren, dejando como saldo una mujer muerta y 19 heridos. Quienes iban en el autobús coinciden al relatar que el chofer trató de ganarle el paso al tren. Accidentes como ese ponen el dedo en la llaga de las deficiencias en el transporte público, quizás la más importante: la que tiene que ver con los requisitos para otorgar y revalidar las licencias de chofer.

Las generalizaciones son injustas, por eso reconozco que hay choferes respetuosos. Doy testimonio de las veces que me ha tocado ver a quienes diciendo "¡órale! Plebes, súbanse" hacen oídos sordos a los claxonazos y se dan su tiempo para que personas muy mayores, o con capacidades diferentes, aborden la unidad. Lamentablemente, también puedo atestiguar como la mayoría de las ocasiones el pasaje sale –salimos- expulsado del camión en apenas fracciones de segundo, porque el ayudante del chofer, comúnmente conocido como "garbanzo" le advierte que no se puede detener porque está "tronado" con el tiempo.

Hace unos días me tocó presenciar una plática entre choferes, uno de ellos conducía y el otro iba de pasajero; el primero alababa al segundo por una maniobra que acababa de hacer para sacar a un camión de en medio del embotellamiento, la pericia provocó el aplauso tanto de conductores como de agentes viales. En la plática resultó que el autor de la maniobra era chofer de tráiler y estaba como conductor de urbanos "para relajarse" (textual) pues por años había cubierto la ruta Mazatlán-Durango por la vieja, sinuosa y peligrosa carretera. El segundo le platicaba al primero de los requisitos para ser chofer del transporte federal y de los exámenes a los que son sometidos.

Con el accidente referido al principio, vino a la mente esa charla pues a lo mejor ya va siendo hora de aplicar estrictos exámenes a quienes aspiran a obtener o revalidar su licencia de chofer de transporte urbano. A lo mejor ya va siendo hora de que concesionarios, autoridades, el pasaje y los mismos choferes hagamos conciencia de que conducir un camión urbano es un trabajo muy importante, y de que así como en algún lugar hay personas que esperan por cada uno de los pasajeros, también en algún lugar hay personas que esperan por cada uno de los choferes.

Muchas gracias por leer éstas líneas y con ello hacer que esto valga la pena. Comentarios, sugerencias, mentadas, invitaciones y hasta felicitaciones por favor en [email protected] En Twitter en @MarisaPineda. Anímese a leer un libro y mientras, que tenga una semana sin sobresaltos.