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Opinión

La violencia obstétrica también es violencia contra la mujer

Historias de Venus

Por Jacqueline López Leal

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Tenía 29 años cuando llegué al Instituto Mexicano del Seguro Social a parir a mi primogénito. Iba con miedo y temor ante el suceso desconocido que se me presentaría; callada y temerosa, ya que uno va por la vida aprendiendo de lo que oye, uno vive de “oídas” de lo que te cuenta cualquier mujer que esté cerca de ti, ya sea la mamá, la tía, la abuela, amigas, hermanas. Por lo tanto, traía mucha información en mi cerebro que me mantenía a la expectativa de todo lo que sucedía a mi alrededor: “… si lloras y/o gritas”, me habían dicho, “las enfermeras te van a regañar, te van a groserear”, por lo que no me atrevía ni a emitir un lamento cada que las contracciones llegaban a mí. En ese momento no sabía que “eso” que hacen las enfermeras en la práctica cotidiana es “violencia obstétrica”, y a su vez, “violencia institucional”. La violencia obstétrica se define como una forma específica de violencia ejercida por profesionales de la salud (predominantemente médicos y personal de enfermería) hacia las mujeres embarazadas, en labor de parto y el puerperio. Constituye una violación a los derechos reproductivos y sexuales de las mujeres.

Después del parto he tenido una serie de complicaciones por una mala praxis médica y aquí sigo luchando contra este sistema patriarcal que nos rige y no permite a la mujer decidir sobre su propio cuerpo. Necesito de una histerectomía, la cual se me niega por ser yo una mujer menor de 30 años y solo haber parido un hijo. Me dijeron que “era demasiado joven, así que el servicio público de salud no lo haría”. Se me niega el derecho.

¿Por qué el sistema sigue tomando decisiones sobre nuestros cuerpos? Cuando se trata de mi propio cuerpo, por qué los médicos deciden no operarme ya que solo tengo un hijo, al ser la histerectomía una intervención quirúrgica que me privará de la función reproductora. Soy una mujer mayor de edad y puedo tomar decisiones sobre mi cuerpo. Las normas que se rigen en nuestra sociedad son dictadas por los hombres, por eso la importancia de que las mujeres accedamos a lugares en la función pública.

La violencia obstétrica no está legislada en el Estado de Sinaloa. En la LXII Legislatura, una diputada mazatleca presentó iniciativa para adicionar un artículo a Ley de Violencia de Género, que quedó en la congeladora. Son pocos los estados que cuentan con sanciones para este tipo de violencia, y mientras tanto, las mujeres seguimos siendo maltratadas con gritos, regaños, ofensas y falta de atención médica por parte del personal de salud. Las mujeres aspiramos a un mundo con igualdad pero aún no tenemos ni lo básico: decidir sobre nuestros cuerpos.

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