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Opinión

La visita del presidente electo

Por: Aarón Sánchez

El próximo 16 de septiembre estarán a prueba las lealtades de la clase política y empresarial de Sinaloa. Ese día Andrés Manuel López Obrador visitará la entidad y sostendrá diversas reuniones públicas y privadas. Como el poder político atrae y cautiva, pocos podrán resistirse. Se anticipa que habrá una entrega total hacia AMLO. Aun de quienes hasta hace muy poco le denostaban.

Como anfitrión, el Ejecutivo estatal dará la bienvenida al presidente electo. Estará acompañado de su gabinete estatal y aprovechará la ocasión para pedir apoyo para los mismos proyectos de inversión en infraestructura que el presidente Peña nunca le respaldó, aun siendo políticamente muy afines. Serán las mismas viejas propuestas para un gobierno nuevo y diferente.

Quirino Ordaz insistirá en sus proyectos porque tiene compromisos que debe cumplir. Pero es poco probable que haya una respuesta favorable. Aún no se ha comprendido que López Obrador tiene su propio esquema de prioridades. Se caerá en el error de pedir que el nuevo gobierno que haga lo que el Gobierno del Estado quiere, cuando debería ser a la inversa. 

El gobierno de Sinaloa tiene que adaptarse a la nueva realidad política. Si se quiere sacar ventaja, tiene que incorporarse activamente al nuevo proyecto nacional que promueve López Obrador. Con base a lo que será su gobierno federal, se tiene que definir en qué campos, sectores o actividades Sinaloa podría insertarse. Existe apertura por parte de AMLO, pero es necesario mayor iniciativa local y regional.

Más que solo pedir recursos federales, es necesario hacer propuestas innovadoras en materia de educación, salud, seguridad pública e infraestructura carretera. El gobierno de AMLO quiere cambiar las cosas y construir un país diferente al actual. De parte de las entidades, le urge recibir ideas novedosas en materia económica, social y política. Entiéndase: nadie quiere más de lo mismo.

En estos tiempos, gobernar ya no es repartir dinero hacia los gobiernos locales. Hay que atreverse y hacer cosas distintas. Además, López Obrador quiere imprimir un fuerte sentido social a sus programas de gobierno. Frente a este objetivo, las propuestas que solo benefician a pequeños grupos de interés, difícilmente obtendrán respaldo federal. Las cosas están cambiando. Las prioridades también. 

Es evidente que con la visita del presidente electo, la clase política y el sector empresarial sinaloenses estarán de plácemes. Tienen gran capacidad para olfatear el sentido de los vientos que indican dónde está el poder. También hacen gala de gran elasticidad para adaptarse a los nuevos escenarios. Para muchos, el pragmatismo es necesidad vital.

Por eso, durante la visita del presidente electo estarán a prueba las lealtades de políticos y empresarios. De no actuar rápido y con nuevas propuestas, la soledad pronto invadirá todos los espacios del famoso tercer piso. Sinaloa lo resentiría.