Opinión

Ladrilleros y taqueros

GUASAVE
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Por: Moisés García

Por las declaraciones de los heraldos de las partes involucradas; es decir, por un lado del gobierno del Estado y por otro de integrantes de la fracción parlamentaria federal del PRI, a saber esta vez irán para Sinaloa, por la nada despreciable tajada de 60 mil millones de pesos del presupuesto que propondrá Enrique Peña Nieto y cuya aprobación pasará sin objeciones.

Reuniones van y juntas vienen de funcionarios estatales con los diputados que encabeza Heriberto Galindo para presumir tal y lo han hecho en este sexenio, de su legislativo denuedo histórico a favor del desarrollo de esta entidad.

Como los ladrilleros, cuentan miles con una facilidad sorprendente, pero además, igual deberían dedicarse a taqueros, porque ¡cómo les echan crema!, y sin embargo, la verdad, no entendemos para qué quieren tanto dinero.

El año pasado, por estas fechas, se recuerda, la difusión mediática en torno, primero, como lo hacen ahorita, anunciando el cabildeo de los botes, después que estaban en camino y luego en el umbral de las arcas públicas y finalmente que habían llegado, fue tan profusa, tan rica en detalles y en propósitos, que la sociedad deslumbrada, pensó, ¡ya la hicimos!

De eso han transcurrido al menos 10 meses y los 50 mil millones que "bajaron" de la federación para invertirlas en diversas áreas de la infraestructura para el crecimiento, o al menos el no retroceso social y económico de Sinaloa, ya casi al cerrar el año fiscal, no se han visto por ningún lado.

Si bien es cierto las actividades en Sinaloa mantienen un ritmo inercial en su desarrollo, no hay por otro lado indicativos que reflejen, -para decirlo en las palabras del folclórico ya fallecido exalcalde guasavense, Jesús María Cervantes Atondo- "de forma notoria y efectiva", la aplicación de los 50 mil millones de pesos en la vida activa y productiva de este estado que en materia de gobiernos ha corrido con tan mala suerte.

Digo, volviendo a los 50 mil millones, no al menos en la dimensión que correspondería al tamaño de esos recursos fiscales supuestamente destinados al Estado para el año que está por cerrar, cuyo Producto Interno Bruto parece estar más bruto que nunca, habida cuenta que no reacciona en beneficio de los sinaloenses.

Quizá el renglón más emblemático de que la monstruosa cantidad que anunciaron y aprobaron los diputados no tuvo mayores efectos positivos, lo represente el desastroso estado de la red carretera de Sinaloa, que hoy como nunca se mantiene en el abandono.

Si llegaron, en qué se invirtieron o dónde quedaron, porque igual otro de los rubros prioritarios que tuvieron que verse atendidos fue el del sector salud, cuyas ineficiencias hoy pretenden tapar hipotecando el 30 por ciento de los presupuestos de los próximos cuatro o cinco gobiernos estatales. Mí no entender.

Entonces la pregunta que luego luego brota, junto con la suspicacia es ¿a qué bolsas fueron a dar -porque al equipamiento e infraestructura productiva no- parte de la millonaria suma que tanto presumieron, y ni modo que digan que se la dieron a los productores agrícolas en apoyo a la comercialización o se impulsó la actividad industrial?

Y vuelta a lo mismo; de nuevo Heriberto Galindo en su "sobrecalentamiento" político trae un alboroto en el sentido de que ahora para el 2015 habrán de conseguir 60 mil millones de pesos, o sea 10 mil más que el año anterior, dinero que finalmente termina quién sabe dónde y con quién.

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Y como siempre "colgándose" medallas en un asunto que por cuestiones de inercia y decisión del titular del poder ejecutivo son montos que deben crecer, porque igual si finalmente Peña Nieto no quiere, tampoco los legisladores sinaloenses van a decir nada, menos aún con las aspiraciones que se cargan.