Opinión

Las aguas están en calma, pero viene el relevo en el PRI

Por  Luis Enrique Ramírez

Fernando Zapién.

Fernando Zapién.

En la mesa principal del restaurante Mar&Sea (la del fondo frente a la entrada), nuestro amigo entrañable Juan Ernesto Millán Pietsch fue objeto de un festejo íntimo la tarde de ayer, luego de recibir el nombramiento como vocal ejecutivo (titular, pues) de la Comisión Estatal de Agua Potable y Alcantarillado de Sinaloa (Ceapas).

Lo acompañaron en la celebración su señor padre (el mejor político que haya existido en la historia de Sinaloa), don Juan S. Millán Lizárraga, y su hermana, Lucía, con sus hijos, los jóvenes Mudeci; así como uno de los hombres emblemáticos del millanismo: Joel Hernández Niño. 

El ambiente que reinó fue el de una familia unida y contenta, orgullosa de este nuevo logro del «cachorro» del movimiento político de más larga data en el estado: el millanismo cuenta en su medallero la elección de tres gobernadores: Jesús Aguilar Padilla, Mario López Valdez y el propio Millán Lizárraga.

Juan Ernesto Millán Pietsch, el popular JEMP, es licenciado en Derecho con dos posgrados en Economía Política (por la UNAM y por el Instituto Matías Romero de la Secretaría de Relaciones Exteriores). El secretario de Desarrollo Sustentable, Álvaro Ruelas Echave, aseguró, tras la toma de protesta (en el marco de la Sesión de Consejo del Ceapas realizada ayer), que con Millán Pietsch este organismo se fortalece en la nueva etapa marcada por el gobernador Quirino Ordaz. 
Juan Ernesto Millán, cabe subrayar, tiene amplia experiencia en el área: presidió el Consejo de Ceapas cuando estuvo al frente de la Secretaría de Desarrollo Social y Humano. 

La política pública del uso del agua potable es un tema que JEMP domina a la perfección: manejo integral del recurso, reducción de la contaminación de las fuentes del vital líquido, promoción de su buen uso y cuidado, protección al medio ambiente, uso eficiente y reúso del agua potable para bienestar de los usuarios y sustentabilidad.

Aptitudes, perfil, experiencia para ocupar su nuevo cargo, Juan Ernesto Millán las posee. Recuérdelo siempre que alguien pretenda negarlo, por intereses políticos o nomás por fastidiar, el hobby favorito de la gente sin oficio ni beneficio. 

Por lo demás, el restaurante estuvo, como siempre, lleno de los más conspicuos integrantes de la política estatal en todas las mesas y privados. Además de JEMP, la más felicitada fue la presidenta municipal electa de Badiraguato, Lorena Pérez Olivas, quien comió con su amiga Leticia Serrano, la secretaria general del Cobaes.

ZAPIÉN VA POR EL PRI. En el norte del estado se gesta un movimiento al que habrá que seguirle la huella: su misión central es el impulso del exdiputado cetemista Fernando Zapién para la dirigencia estatal del PRI. 

El relevo en el CDE está próximo, y así lo reconoció el actual presidente, Carlos Gandarilla.
Zapién es un personaje singular dentro del priismo. Un alma libre, por decirle de algún modo. Hace cinco años pronosticó la derrota de los candidatos en Ahome que se concretó el 1 de julio y fue el primero que planteó la urgencia de una refundación del tricolor.

Los priistas de Ahome lo veían como un apestado, pero ahora le devuelven la honra, y no falta quien le atribuya dotes de clarividente. 

Visionario en política lo es, sin duda; congruente entre el pensar, el decir y el hacer, también. El precio que ha pagado por ser como es ha sido alto, pero Zapién se mantiene en su línea que lo ha llevado, incluso, a enfrentarse al establishment de un priismo que, quizá hoy, tras la monumental derrota que Zapién les advirtió antes que nadie, comiencen a tomarlo en cuenta.

La rumorología en los pasillos y mentideros políticos, por otra parte, habla de que la presidencia del PRI será para una mujer, y que hay dos tiradoras fuertes: la diputada local Irma Tirado y la líder de la CNOP estatal, Cristabel Zamora. La moneda está en el aire.