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Las franquicias y sus problemas

MI PUNTO DE VISTA

Para nadie es un secreto que las divisiones de ascenso en el futbol profesional (más abajo de la Primera "A"), no representa negocio alguno para quienes asumen el papel de directivos y arriesgan su dinero.

En Sinaloa algunos clubes nacen, se reproducen y mueren, como lo dicta la ley de la vida en el ser humano.

Por equis o por zeta, unos desaparecen por falta de presupuesto, mala planeación, poco apoyo y hasta por la ausencia misma del fanático. Si no hay ingresos, tampoco se pueden cubrir gastos de operación, que involucra jugadores, personal, hoteles, concentraciones, viajes, etc.

Los Dorados en la Primera "A" subsisten gracias a los patrocinadores, al mismo apoyo del Gobierno y ahora al respaldo que les otorga una franquicia como Xolos de Tijuana, que arropó al conjunto sinaloense para convertirlo en una filial y desarrollar elementos.

La Universidad Autónoma de Sinaloa ha tenido excelentes resultados con su Tercera División y muy buenas asistencias. Pero debemos tomar en cuenta que en ese nivel las nóminas casi no pintan. Lo más oneroso son los viajes.

Guamúchil conserva la franquicia de Murciélagos en Segunda División con todo y las problemáticas que han encontrado en una ciudad pequeña.

Mazatlán, Elota y Navolato dieron un paso a un costado, y decidieron desaparecer antes de perder hasta la camisa. En Guasave sobreviven los Diablos Azules, también en condiciones nada halagadoras.

Los Mochis llegó a experimentar en dos torneos cortos con un equipo de Primera "A", filial de los Tigres de la U. de Nuevo León, y más tarde un conjunto sucursal de Dorados, que ningún impacto causó entre la población.

Franquicia. El comentario viene por la situación tan difícil que vive otro equipo como el de Santos-Mochis, que una Segunda División especial no ha podido despertar el interés de los aficionados de esa ciudad del norte del estado.

La franquicia nació por un proyecto que abrazaron el Gobierno de Sinaloa y el Santos de Torreón con muchas expectativas para que, en un futuro no muy lejano, la ciudad pudiera contar al menos con un equipo de Primera "A".

Pero ese sueño y esa ilusión que con tanta pasión tomó el amigo Pepe Ramos, presidente del Club, no está del todo bien. El equipo atraviesa por una situación económica casi desde su nacimiento, en parte porque el púbico no respondió, y por otra, que los apoyos no fluyeron en tiempo y forma.

Ramos se ha mantenido al frente del equipo pese a poner en riesgo su patrimonio, o lo poco que le queda del mismo ante tantas deudas.

Platicaba ayer con Pepe vía telefónica, y me señalaba que la situación se volvió desesperante. A unos cuantos jugadores se les deben sueldos de los últimos tres o cuatro meses, pero a otros más no les pagan desde septiembre u octubre del año pasado.

Ramos hipotecó su casa, otros bienes y hasta el camión del equipo para cumplir con el compromiso de la campaña regular, en espera de que los apoyos que le prometieron puedan cristalizarse y darle la cara tanto a acreedores como jugadores.

Pero si dichos apoyos no aparecen, sucederá lo inevitable: la pérdida de otro equipo profesional más en el estado, como lo que sucedió con sus antecesores, y el más reciente: los Algodoneros de Guasave.

El exdirector de Deportes de Ahome y también del PIDS, tiene plena confianza en que Mario López Valdez podrá ayudarlo y mantener activo a muchos jóvenes promesas.

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Ayer Dios me permitió escribir estas líneas; hoy sólo Él sabe si podré hacerlo de nuevo.