Opinión

Las modas sanas también destruyen

DE VUELTA A LA NATURALEZA

Por  Ernesto Zazueta Zazueta

Mucho hemos escuchado de las tendencias comerciales de distintos productos “sanos” y nos dejamos llevar por la mercadotecnia que nos conduce a comprar todo tipo de productos “buenos para la salud”, pero pocas veces nos detenemos a pensar: ¿son buenos para quién?, ¿son amigables con el medio ambiente?, ¿qué daños secundarios o paralelos nos pueden causar?

Pero poco importa cuando de tendencia y moda se trata. Algunos veganos y vegetarianos que creen no dañar al medio ambiente con lo que comen, muchas veces no se detienen a analizar cómo, directa o indirectamente, productos que consume y que parecen inofensivos dañan severamente a nuestra biodiversidad. 

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Los desinformados activistas defienden solo aquellas causas que les quedan a la mano, las que están dentro de su área de confort; perros y gatos, o bien atacar a los zoológicos desde sus computadores, pues con ello aseguran los reflectores a la puerta de su casa.

Es el caso del aceite de coco, contenido en muchos de los productos con certificado ecológico y vegano, pero causante de que miles de árboles y plantas endémicas de todo el mundo hayan sido talados y sustituidos por la “palma maravillosa”. 

Y es que resulta que luego de que fueron destruidos millones de árboles, se descubre que siempre no es tan bueno dicho producto, y a los “héroes, activistas de computadora” no les ha quedado otra más que ahora utilizar sus redes para condenar y repudiar esta actividad tan dañina para nuestro medio ambiente que ellos mismos propiciaron.

Desde hace tiempo todos hemos podido ser testigos de lo terrible de esta situación a través de videos que se han viralizado, como el orangután que arriba de una palma lucha contra una máquina que sin piedad deforesta su hábitat.

La devastación de grandes áreas de bosques tropicales debido a los cultivos de palma han dejado sin hogar a miles de rinocerontes, elefantes, tigres y orangutanes (tan solo en Indonesia mueren 6 mil orangutanes al año) en el continente asiático. Y en nuestro país los plantíos están poniendo en aún mayor peligro a especies ya en riesgo de extinción, como: jaguares, tapires, monos, guacamayas y a una gran variedad de insectos y plantas que son indispensables para la conservación de nuestros ecosistemas.

De acuerdo con el Programa de Naciones Unidades para el Medio Ambiente (Pnuma) las plantaciones ilegales de la palma en parques nacionales de diferentes partes del número han eliminan los corredores naturales de cientos de especies, impidiendo su reproducción y diversidad genética. A todo esto sumamos el uso de pesticidas indiscriminado en los plantíos que contribuye a la aceleración del cambio climático.

Por ello, antes de caer en una moda o tendencia de un supuesto estilo de vida sano, reflexionemos si algún producto o actividad es benéfico para su cuerpo y mente, sino también para nuestra comunidad y para nuestro medio ambiente.

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