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Las promesas de la reforma energética

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Por: Redacción

Con la aprobación de las leyes secundarias de la llamada Reforma Energética y que permitirá la entrada de empresas privadas al petróleo y a la electricidad, el gran reto para el gobierno federal es impulsar el desarrollo del país, pero también abaratar el costo de la energía.

La promulgación de la reforma fue anunciada por el Ejecutivo federal desde agosto del año pasado y contra lo que se esperaba sumó alianzas entre legisladores del PRI y del PAN, con la excepción del PRD que considera la medida como una privatización.

La reforma es quizás la más ambiciosa en las últimas administraciones pues, por primera vez desde la época de Lázaro Cárdenas, se espera convertir a Pemex en una empresa con una mayor autonomía presupuestal, con una menor carga de impuestos.

En el caso de la Comisión Federal de Electricidad que también operará como empresa productiva del estado participará además en la comercialización del gas natural.

Quizás el punto más polémico son los contratos de producción compartida con empresas privadas nacionales o extranjeras, lo que implicó las reformas a los artículos 25, 27 y 28 de la Constitución.

El presidente Enrique Peña Nieto ha reiterado los beneficios que tendrá la reforma en cuanto a la llegada de inversiones, empleos y crecimiento para el país, pero la duda y lo que se ha cuestionado es si este beneficio bajará a los ciudadanos.

Y es que mientras la promulgación de estas leyes se anuncian casi como un remedio mágico, los trabajadores y las pequeñas y medianas empresas sufren los embates de combustibles y de electricidad excesivamente caros.

Habrá que dar tiempo a que estas modificaciones se concreten, pero lo que sí es seguro es que habrá una mayor presión social para que la reforma no sólo beneficie a los grandes inversionistas sino también a la población de menos recursos en el país.