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Las sillas de Friedeberg

"En 1975, expuse por segunda vez en París, en la galería de Iris Clert, que estaba la rue du Faubourg-Saint Honoré. Iris era una amiga griega muy excéntrica, hermana de la gran actriz Melina Mercouri. En esa exposición había como cinco o seis variedades de la silla-mano; la de con pie, la que tiene tres pies, la mano abierta (que es una mesita) el reloj con manitas y la mano con manecillas probablemente inspirada de la película El Perro Andaluz de Buñuel y de Dalí. Llamamos como 60 veces a la embajada de México. Entonces Carlos Fuentes era el embajador, pero no se dignó a ir a la exposición y nada más mandó una botella de medio litro de tequila Gusano de Maguey. En cambio, el embajador de Marruecos, que era muy amigo de Iris, nos mandó cuatro canastas enormes de mandarinas. Él sí fue, junto con otros embajadores. Los 600 invitados comían y comían mandarinas y no sabían dónde dejar las cáscaras. Toda la galería olía a mandarina que es mi olor predilecto. El vernissage duró hasta las doce de la noche, cuando ya se habían vendido las seis sillas-mano; dos de las cuales fueron adquiridas por un mexicano, Edmundo Lasalle, el marido de la princesa Agathe von Ratibor Und Cordey, único mexicano que ha logrado salir en el almanaque del Gotha, dos acabaron en el museo del Louvre (en ala de Artes Decorativas), otra la adquirió la actriz francesa Jeanne Moreau y la última, Brigitte Bardot. Después de la exposición todos nos fuimos a cenar, incluyendo a Louis Malle y su esposa, a La Coupole. Me acuerdo que era jueves, esa noche la especialidad el famoso curry de cordero. En la mesa hablamos del último libro de Roger Peyrefitte, el título era Los Judíos, en donde afirmaba en la primera página que la mamá de la reina Isabel era judía. En esa época si no eras francés no podías cobrar ni un cheque, así es que no pude cobrar los que me pagaron en la galería.

"Al otro día recibí una carta 'del papa del surrealismo', André Breton, en la cual me felicitaba por mi silla-mano, 'es un verdadero objeto surrealista, digno de estar en la academia del surrealismo', escribió a mano entre muchas otras cosas muy elogiosas. Desde 1962, año en que fue creada la silla-mano, he vendido un promedio de mil sillas o quizá más. Ya no me acuerdo.

"Todo empezó en un viaje que hice a Roma en 1961. Allí, en el museo Capitolino, existe una escultura de mármol gigantesca, que está en trozos, llamada Júpiter Capitolino. Está todo en fragmentos: el pie, la mano, la rodilla, la cabeza, el hombro, el codo. A mí me impresionaron la mano y el pie. Cuando Mathias Goeritz me pidió que hiciera una escultura-mueble, hice la mano-silla. Posiblemente por la mano que había visto en Roma. 'Es fantástica', me dijo Goeritz. Él fue el que me trajo mi primer cliente. George Keller compró cuatro. Dos para su casa en Suiza y dos para su galería Carstens Gallery, una de las mejores de Nueva York.

"Sergio Sánchez de París, fabricante de esculturas en fibra de vidrio y en acrílico, me dio la idea de hacer mi silla en ese material. Él fue el primero que hizo la silla-mano gigante que mide casi 4 metros. Es la que está en el vestíbulo del museo Franz Mayer anunciando la exposición, la cual estará hasta el 10 de agosto, 'Manos por México'. Marco Ferrara, Sergio Sánchez de París y mi curador, Alejandro Sordo Guzmán, los tres tuvieron la idea de pedirle a 200 artistas para que intervinieran la silla-mano. Es decir, que la pintaran, que las distorsionaran, que les añadieran lo que quisieran. La mayoría de los artistas aceptaron con entusiasmo, por ejemplo, Raymundo Cesma, Sebastián, Vicente Rojo, Adela Goldbard (una de las más logradas), Alán Glass, Mario Abad, Boris Viskin, Martha Chapa, Fernanda Brunet, Moisés Zabludovsky, Aldo Chaparro, Álvaro Santiago, Ricky Parra, Tomás Parra, Antonio Luquin, Fernando González Gortázar y Marcos Castro, entre muchos otros. La que más me gustó es la del artista oaxaqueño, Morelos León. Lo importante es que estas sillas se subasten en octubre y así poder recaudar fondos, los cuales irán directamente para la construcción de un CAI, Centro de Capacitación Integral; es decir, escuelas de oficios que profesionalizan a personas sin recursos como por ejemplo: plomeros, carpinteros, albañiles, electricistas, estilistas y yeseros. De este modo se incorporarán a la población económicamente activa. Este centro se ubicará en Puebla.

"Te dejo porque mi gata tuvo ocho gatitos y todos están chillando a la vez. Adiós".

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