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Las sindicaturas

GUASAVE

Necesariamente los procesos para los relevos de los mandos en las sindicaturas del municipio que están a la vuelta de la esquina, tendrán que sujetarse a determinados controles en los que tendrán que participar candidatos de unidad, porque de lo contrario los partidos que los impulsarán correrán el riesgo de que se ahonden las divisiones internas.

A quien menos conviene en estos momentos que las sucesiones de las autoridades rurales se abran al libre juego entre sus militantes es al Partido Revolucionario Institucional, ya que ello les significará la fragmentación de su fuerza política en cada una de las sindicaturas.

Sin embargo hay serios indicadores que el PRI carece de la suficiente capacidad de liderazgo para poner orden, habida cuenta que en la mayoría de cada una de las comunidades mínimamente han surgido dos aspirantes, lo que decididamente debilitará las posibilidades de recuperar las posiciones en aquellos casos que las tienen perdidas y ganar en las que pudieran abrigar una oportunidad de hacerlo.

De hecho, habría que considerar que esas cuarteaduras que están generando las disputas por los ínfimos cotos de poder, le resultará fatal para, en principio, refrendar el triunfo en las urnas de su candidato a la diputación federal, mientras que por otro lado, igual enfrentarán grados de dificultad para dentro de tres años rescatar la alcaldía que perdieron a manos de Armando Leyson.

Uno de los factores en los que el priismo podría confiar todavía y hasta ciertos límites para mantenerse política y electoralmente vigente para lo que sigue, es en el sector campesino, el cual ciertamente le hizo un "boquete" en las elecciones del año pasado, al apoyar a la oposición.

Sin embargo, en ese sentido no parece que en los procesos para síndicos el PRI pudiera traerlas consigo, y aunque quizá ganen algunas posiciones, no será con candidatos afines a los grupos locales, sino al ala del malovismo, o lo que es lo mismo, a la corriente que gobierna a Guasave.

Hasta lo que se tiene conocimiento, la presidenta del Comité Municipal del PRI, Diana Armenta, respaldada por la nomenclatura partidista tricolor, hace su mejor esfuerzo por concitar la unidad en torno a los mejores candidatos, planteando a quienes también quieren participar su unificación en torno al que tiene más posibilidades, pero sin muchos resultados.

Para el PRI local aquellos que pretenden se realicen los procesos de manera democrática con oportunidad para el que se sienta con suficiente apoyo popular, deberán demostrar que gozan de presencia y fuerza entre los potenciales votantes o de lo contrario hacerse a un lado y desbrozar el camino a los que según las encuestas que han levantado lideran las preferencias en sus respectivas comunidades.

Si finalmente el PRI no tiene la suficiente habilidad de persuasión para unificar sus corrientes internas e ir a las contiendas con aspirantes de unidad, terminarán por ser derrotados, no sólo en las sindicaturas sobre las que ya no hay control, sino también en la otra mitad en las que todavía presumen hegemonía.

Entonces de cara a esos escenarios que se vislumbran en la lucha por sindicaturas y comisarías, es que el Partido Acción Nacional que "chita la callando", esboza sus planes para ampliar la cobertura del poder en el medio rural, se está frontando las manos, pues en las divisiones que existen en el partido rival fincan precisamente el proyecto de terminar por enterrar a los llamados "priistas duros" en el municipio.