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Las socas de maíz

LOS MOCHIS

La quema de soca de maíz es una práctica que los productores del Valle del Fuerte y del Carrizo no quieren dejarla en el pasado pese a los graves problemas que dejan en el campo. Eso salió a relucir de nuevo tras la cosecha del maíz del ciclo agrícola otoño-invierno, ya que los productores se van por lo más fácil, pero lo más dañino: prenderle fuego a lo que queda. En principio, lo primero que causa es una devastadora contaminación que afecta el medio ambiente. Y luego los mismos productores se quejan de los cambios bruscos de temperatura: heladas, sequías, chubascos, granizo..

En segundo, evitan que la soca sirva de abono a la tierra para que produzca más granos o los productos que siembren. Lo anterior lo ha dejado bastante claro las juntas de sanidad vegetal de los valles inicialmente mencionados, quienes han hechos el llamado a los productores para que no quemen las socas por los problemas que se genera.

Incluso, han amenazado con sancionar a quienes se sorprenda con esa practica, pero que queda en letra muerta porque nadie hace caso y que se sepa a nadie se sanciona.Así, los productores quedan en la impunidad. Pero no sólo al medio ambiente dañan sino también la salud de la población de los ejidos y la ciudad, además provocan daños a las propiedades de quienes viven cerca de una parcela.

Eso fue lo que ocurrió ayer con el exdiputado local priista Fernando Zapién Rosas, a quien cuando no le llueve le llovizna. Después de sufrir atentados, ya que le han quemado sus vehículos, ahora se le quemó una palapa.

Todo hace indicar que el fuego de la soca de maíz de una parcela alcanzó la palapa, la que se prendió de inmediato. Los daños fueron cuantiosos que de seguro el dueño se negará a pagarlos porque va a decir que él no encendió la soca. Con eso se la quitan.

Sin embargo, ya es hora que a los productores irresponsables se les meta en cintura para que no sigan causando daños al medio ambiente, a la salud y a los bienes de la gente.