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Las tres bardas para saber discernir

LA VOZ DEL PAPA

Para saber qué decisiones tomar y de qué manera llevarlas cabo, es preciso reflexionar. Dice el Papa que él desconfía de las decisiones tomadas precipitadamente: "Desconfío de mi primera decisión, es decir, de lo primero que se me ocurre. Suele ser un error. Hay que esperar, valorar, tomarse el tiempo necesario". A veces hay noticias que suscitan confusión y mucha habladuría, sobre todo porque no nos constan que sean verdaderas. Recientemente la Santa Sede tuvo que desmentir unas declaraciones que se le asignaban al Papa. Hay una anécdota que se le atribuye a Sócrates sobre la prudencia para juzgar. Sucede que un discípulo llegó a casa de Sócrates: "Maestro, quiero contarte cómo un amigo tuyo estuvo hablando malas cosas de ti y con malevolencia..." Sócrates lo interrumpió: "¡Espera! ¿Ya hiciste pasar a través de las tres bardas lo que me vas a decir?" "¿Las tres bardas? No sé de qué me hablas", respondió el amigo. "¡Sí!", replicó Sócrates: "La primera barda es la verdad. ¿Ya examinaste si es verdadero en todos sus puntos?" "Pues no. Lo oí decir a unos vecinos." Sócrates continuó: "La segunda barda es la bondad. ¿Lo que me quieres decir es bueno?" Respondió su amigo "¡No!, al contrario." "¡Ah! -interrumpió Sócrates-, entonces la última barda. ¿Es necesario que me cuentes eso?" "Para ser sincero, no es necesario..." reconoció su amigo. "Entonces, ¡si no es verdadero, ni bueno, ni necesario! Sepultémoslo en el olvido...", y se retiró alegre y tranquilamente el filósofo ateniense. Pensemos si somos prudentes y reflexionamos antes de aceptar comentarios negativos sobre los demás.// Para discernir hay que saber escuchar. Escuchar es querer entender, valorar, respetar. Se escucha para amar y entrar en diálogo. A quien primero hemos de saber escuchar es a Dios mismo. Dice el Papa que la Virgen María es experta: Hizo de su vida una escucha de Dios y una mirada pronta a las necesidades de los demás. Pidámosle nos enseñe a tener los oídos del corazón atentos para saber discernir la voluntad de Dios.