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Opinión

Le está fallando el cálculo al profe Paco Ramírez

Por: Sergio Mariscal

La preferencia que defendía y compartíamos con el profe Francisco Ramírez, director técnico de los Dorados de Sinaloa, en el sentido de que es mejor cerrar fuerte el rol y llegar con la moral en alto a la liguilla, al parecer se le vino abajo y de fea manera.

En efecto, ya que esas tres derrotas que acumula de manera consecutiva el Gran Pez, luego de ligar cinco triunfos en fila, son la prueba más nítida de que se derrumbó el funcionamiento del conjunto y ahora la etapa más difícil será el de recomponer el camino a la voz de ya.

El boleto de los Dorados está seguro para la siguiente fase, pero cierne sobre ellos el peligro de que si llega a caer en su casa el sábado santo frente a Correcaminos y se combinan otros resultados podría irse hasta el quinto peldaño o más abajo, algo que no estaba presupuestado en el guión de la directiva ni del cuerpo técnico.

Por eso, seguimos sin entender cuáles son las causas del bajón tan notable que dio el equipo y en el momento menos oportuno, pues la liguilla está a la vuelta de la esquina y no se puede llegar tan desmoralizado a una serie de tanta relevancia.

No hay de otra, los Dorados tienen que despertar frente al Corre el sábado de la próxima semana, si no creemos que su destino en la liguilla no será nada claro porque ellos llegarán en pleno desánimo y sus rivales a la completa alza.

Sereno moreno. Sí, se debe calificar de bueno el triunfo que logró México de 3-0 sobre Islandia en su camino rumbo al Mundial de Rusia, porque siempre será mejor ganar hasta en las canicas, pero tampoco se debe magnificar, porque quienes conocen de futbol y analizan palmo a palmo las actuaciones del Tricolor coinciden que sigue teniendo muchos altibajos en su accionar.

A ese grupo nos unimos, y máxime luego de ver un poco más temprano el duelazo que nada de amistoso tuvo, el que sostuvieron los poderosos cuadros de Alemania y España que finalizó con una igualada de 1 por 1.

Ahí, sí se distinguió la calidad a lo largo de los 90 minutos, con dos equipos que se ofendieron bonito y brindaron un gran espectáculo a los millones de espectadores que lo vieron por la pantalla televisiva.

Que también son equipos que cometen errores, de eso no queda la menor duda; sin embargo, su mejor virtud es que son unas máquinas en la cancha, que tocan y tocan el balón cuantas veces quieren y llegan al frente con claridad y peligrosidad, algo que al equipo mexicano todavía no le vemos.

Y si el llamado equipo de todos no cambia el chip de aquí a lo que resta para el inicio del Mundial, dudamos de que su arranque sea promisorio y menos ante una Alemania que luce poderosa en todas sus líneas y que llegará seguramente más embalada a la fiesta grande y hasta podría darse un festín con los nuestros.