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Le tocó la grande

BAJO LA LUPA

Extraordinaria la oportunidad que se le presenta a Marco Antonio Rodríguez de cerrar con broche de oro su participación en el mundial de Brasil 2014. Arbitrar un juego de semifinales como el del "scratch du ouro" ante la potente maquinaria de guerra alemana, solo está reservado para los grandes y "Chiquimarco" lo es. No por nada, es el decano de los jueces en el torneo al ser el único que ha participado en tres campeonatos del mundo.

Arrancó su participación con un juego aparentemente sencillo como lo fue Bélgica vs Argelia. Sancionó un penal tempranero contra los belgas, quienes tuvieron que remar a contracorriente para remontar, y las calificaciones otorgadas al silbante mexicano fueron altas. Tan fue así, que todavía en la primera ronda le dieron un durísimo paquete para definir al segundo lugar del llamado "grupo de la muerte".

Italia contra Uruguay, fue un juego de altísimo grado de dificultad. La FIFA lo sabía y por eso apeló al temple y la personalidad del nazareno azteca. Como se esperaba, fue un partido ríspido, lleno de roces, con los durísimos celestes por un lado y los quejumbrosos azzurri por el otro. Puso orden con la expulsión a Claudio Marchisio, por meter una plancha inclemente y tras perder, Italia se fue llorando por el arbitraje, como lo hace siempre.

El problema fue que se le presentó una jugada completamente fuera de catálogo: La inmisericorde mordida que Luis Suárez le pegó a Giorgio Chiellini. Marco ve la falta e incluso la marca, pero grande debe haber sido su sorpresa cuando el defensor italiano le mostró la huella de la dentadura del charrúa en el hombro. ¡Se debe haber querido morir!

Luego de la drástica sanción al delantero de la celeste, estaba yo convencido que las altas esferas de la FIFA le iban a cobrar los platos rotos al juez mexicano, sacándolo del torneo aunque de manera totalmente injusta. Su falta de presencia en octavos y cuartos de final, parecían confirmar mi sospecha. Felizmente hubo justicia y se le da el lugar que le corresponde a Marco y al arbitraje mexicano.

Es un orgullo lo que está haciendo Marco Antonio Rodríguez Moreno. A pesar del nulo apoyo que realmente tienen los jueces en México, de los Compeanes y los Decios, de la indebida intervención de la liga en las designaciones, del "outsorcing" millonario que se implementó para pagar el salario de los árbitros y que es negocio de vaya usted a saber quién, de las presiones de clubes y prensa, el arbitraje mexicano sigue llegando a donde el futbol jamás ha podido llegar.

Qué le depare el destino a "Chiquimarco" no lo sabemos, pero tiene una cita con la historia y ojalá la cumpla a cabalidad. Tiene todo para hacerlo, solo desear que esa dosis de fortuna que siempre hace falta, le sea concedida este martes en el estadio Mineirao de Belo Horizonte.

Mención aparte merecen sus auxiliares Marvin Torrentera y Marcos Quintero, quienes han colaborado para que el team arbitral mexicano sea tan bien considerado en este mundial.

¡Venga, Marco!