Opinión

Legal, pero inmoral

Por  Jorge Luis Lozano

Honestidad, transparencia, un nuevo modo de gobernar al margen de las antiguas costumbres y muy cercano a la ciudadanía es lo que ofreció el Gobierno del morenista Luis Guillermo Benítez Torres para llegar a la presidencia municipal. Menos de seis meses han sido suficientes para demostrar a los mazatlecos que sus promesas eran un discurso de campaña. Un dato que el mismo alcalde no ha desmentido y, por el contrario, ha buscado justificar, es una prueba de que el triunfo de Morena no garantiza absolutamente nada: la oficial mayor del Ayuntamiento, Elsa Bojórquez Mascareño, más de 33 posibles casos de nepotismo al interior de la Administración y hasta 200 casos de tráfico de influencias.

La oficial mayor no ha podido ejercer acciones legales en contra de los que, a todas luces, es un nuevo caso de reparto de cargos y empleos públicos entre familiares, amigos e incondicionales de los funcionarios de primer nivel, ya que el nepotismo no es un delito. Sin embargo, busca al menos que se sancione como tráfico de influencias. El tema no le ha hecho mucha gracia al alcalde, quien solo ha atinado a justificar, argumentando que la contratación de familiares o allegados de los funcionarios en direcciones y dependencias se da en todos los gobiernos. El reparto de cargos como botín político no será un delito, pero sí es inmoral y un acto del cual los mexicanos están hartos. 

Al Gobierno municipal que ejerce Benítez Torres le han bastado seis meses para olvidar que la promesa de honestidad fue la base de su campaña por el Ayuntamiento y que es la principal expectativa que de él tienen los electores del municipio. 

Este y otros temas que están por salir a la luz pública están minando la legitimidad de un Gobierno que ofreció una verdadera transformación política y social. 

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