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Legal pero no ético

SAPIENZA

Como en tantos otros casos, cuando algo se vuelve legal no necesariamente se vuelve moral o más seguro. Ello se aplica muy bien a la práctica del aborto, cuya legalización en muchas partes del mundo no lo ha hecho más seguro, no sólo por el riesgo que en sí lleva implícito, sino por las condiciones en que se realiza. Por principio de cuentas, las clínicas en que se realizan no tienen los mismos controles sanitarios que se solicita a los hospitales, las lesiones consecuencia de una mala intervención quirúrgica no se reportan, rara vez se lleva a cabo un trabajo de laboratorio, y los residuos biopeligrosos se desechan sin consideraciones higiénicas. Por si ello fuera poco, los registros falsos son frecuentes, lo que vuelve difícil una investigación si el caso lo requiriera, como a menudo debería ser. Aunque el aborto ha sido legalizado en muchas partes, sigue siendo una práctica que prefiere mantenerse en secreto hasta donde sea posible, lo que ocasiona que pese a su legalidad se siga practicando en la clandestinidad. El deseo de mantener la secrecía de un aborto hará que pese a ser maltratadas o heridas durante la intervención, muchas mujeres no presenten denuncia alguna. La probabilidad de que se cometan daños o abusos con las pacientes es alta, pues no es infrecuente que el personal carezca de la capacitación propia de una actividad médica, o se tenga el cuidado con el manejo del instrumental o el proceso para desinfectarlo. Rara vez se practican estudios patológicos, la supervisión no es la adecuada y el uso de sustancias o drogas peligrosas y prohibidas para mitigar el dolor es común. No se lleva un registro detallado de las pacientes, y la urgencia y el temor de ellas hacen que los abortos se practiquen sin el consentimiento bien informado de la paciente, o sin el consentimiento de los padres en caso de menores de edad. El aborto es una práctica no ética –legal, tal vez, pero no ética— y no es de extrañar que se promueva mediante el ofrecimiento de comisiones a los grupos abortistas o personas que favorecen tal práctica para que acarreen clientes a los doctores y clínicas del aborto. Difícilmente un aborto se realiza por razones médicas. Su práctica muy a menudo obedece a ambiciones financieras.