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Legalidad y desarrollo

MAZATLÁN

Mazatlán es una ciudad que tiene grandes esperanzas de crecimiento. Proyectos como la ampliación de la terminal portuaria y la carretera a Durango permiten "soñar" con que Mazatlán pueda convertirse en una potencia logística no solo de Sinaloa sino regional, con una buena tajada del comercio entre el mercado de Asia y el Este de los Estados Unidos.

La carretera con Durango también abona en la confianza de los inversionistas para el establecimiento de sus negocios en la ciudad y municipios vecinos del sur. Precisamente, sectores como parques industriales, bodegas y el florecimiento de importantes centros comerciales se dan en parte gracias a esa inercia favorable que trae Mazatlán.

Sin embargo, a pesar de todos los aspectos a favor, hay cosas que deben cambiar en la ciudad. Situaciones negativas en las que tanto la sociedad como el gobierno han contribuido voluntaria o involuntariamente. Estas tienen que ver con fomentar una mayor cultura de la legalidad en nuestro estado y especialmente en Mazatlán.

Hay muchas cosas, a todas luces ilegales, que florecen en la ciudad a la vista de todos. Son problemas a los que ya nos hemos acostumbrado a ver, sin embargo, dan una mala imagen de la ciudad.

Uno de los más graves quizá es el que tiene que ver con la invasión de terrenos en la ciudad, que dan la impresión de que no existe certidumbre sobre las propiedades, que no hay respeto ni de parte de los que invaden, ni voluntad de las autoridades para aplicar la ley y poner a cada quien donde le corresponde.

Y la cultura de la ilegalidad que está tan arraigada en esta ciudad es algo en lo que debemos empezar a poner orden todos. La piratería está presente en ropa, calzado, música, películas y lo que busque.

La corrupción de agentes de tránsito, de ciudadanos que pagan mordidas, de funcionarios que permiten que las máquinas tragamonedas sigan en las tienditas de toda la ciudad, son muestras claras de la ilegalidad que va más allá y permea en todos los ámbitos de nuestra sociedad. Para alcanzar el desarrollo que buscamos, se debe frenar en seco la cultura de la ilegalidad.