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Llamada de atención

La tormenta que azotó la mañana de ayer en Mazatlán fue una pequeña prueba para la ciudad

La tormenta que azotó la mañana de ayer en Mazatlán fue una pequeña prueba para la ciudad. Fue como una advertencia de lo que nos puede pasar con un huracán o tormenta de mayores proporciones. Y como prueba, no se puede hablar de que se pasó de manera satisfactoria.

En primer lugar porque la ciudad tiene un atlas de riesgo del año 2011, que necesita ser actualizado urgentemente. También, porque en estos últimos cinco años, zonas como los márgenes del estero de Urías se han ido rellenando y llenando de viviendas. Todas esas familias que viven en estas casas están en condiciones de alto riesgo. Lo preocupante es que no solo no se les ha removido del lugar, sino que cada año son más las que se asientan en la zona.

La tormenta de ayer también evidenció otra realidad preocupante, esto es, que la falta de infraestructura preventiva es un problema tan grande como la deplorable cultura ciudadana en cuanto al manejo de la basura. Los arroyos de agua pluvial también se convirtieron en arroyos de basura. Parece que no aprendemos y que pese a los fuertes castigos que nos ha dado la naturaleza, como en aquella tormenta fuerte de agosto de 2011 en la que murieron dos niñas por un deslave, simplemente nos vale, somos inconscientes. Ayer la naturaleza perdonó, en el futuro quién sabe.