Opinión

Llamado al arrepentimiento

SAPIENZA
Avatar del

Por: Emanuel

De un tiempo a la fecha las situaciones que vivimos lo mismo han servido para volver a la gente religiosa que para alejarla de cualquier tipo de religión. Pero el hecho de volverse religiosa no es algo necesariamente bueno pues la religión toma muchas formas que pueden conducir a la gente hacia creencias equivocadas. Así, hay quienes aducen que el deterioro y la maldad que ha sufrido el planeta, y los desastres y la maldad que hemos padecido, han sido motivo suficiente no sólo para acercarse a la Madre Tierra (para cuidarla) pero han alejado del Padre Creador a muchos que han negado su misma existencia por su falta de bondad. Sin embargo, no se puede negar la existencia de alguien porque no lo visualizamos o los hechos no se apegan a la manera que los concebimos. La fuerza de gravedad, después de todo, no la vemos pero sus efectos están a la vista, y no podemos catalogarla como algo malo porque debido a ella un niño pueda caer de un precipicio. Cierto, no podemos negar los hechos: el calentamiento global continúa, las aguas marinas siguen elevándose y los glaciares disminuyen. Los desiertos son más grandes y los bosques más pequeños.

Pero habría que ver cuántos de estos hechos son producto de nuestro libre albedrío para actuar, no del deseo de Dios para que sucedan. En justicia, tendríamos que achacar estos fenómenos a la avaricia desmedida y al egoísmo humano que nos han llevado a la expoliación de nuestro medio ambiente. No deberíamos achacarlo a un castigo divino ni debería ser motivo para alejarnos del Dios Creador para acercarnos en adoración a la Madre Naturaleza, Gaia, la Diosa Tierra o como se le quiera llamar, pues esta supuesta diosa no ha sido benévola con sus adoradores, que, para ser equitativos, deberían alejarse de ella pues todos hemos sido testigos del sufrimiento que culpables e inocentes han padecido por igual: terremotos, tsunamis, o erupciones volcánicas, nada de ello achacable al ser humano. Quienes traten de justificar a la Madre Tierra diciendo que tales catástrofes son un proceso de autorregulación para restablecer la armonía en el planeta, igual podrían decir que tales hechos son un llamado del Padre Creador al arrepentimiento ante la cercanía –pronto, aunque no sepamos cuándo– del fin de los tiempos.