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Opinión

Llega Chango-0-Te, se placea...y se reúne con sus 'cuates'

AMANECER DEPORTIVO

Por Raúl Brito

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Arropado -cual hermanos de sangre beisbolera- por los suyos, sus 'cuates' de los rojos, El Chango-0-Te estuvo el miércoles pasado en Mazatlán en una visita 'relámpago' que, de tan fugaz, solo pudo contestar unas cuantas preguntas de los reporteros antes de salir despavorido, como un vendaval y sin que nadie lo frenara, a continuar viendo el Venados-Charros de Jalisco en el 'Teodoro Mariscal'...o cenar.

Pero más que suficiente para darnos una idea de lo que ve, piensa y ¿proyecta? para la 'transformación' (je, je) del deporte sinaloense resultó ese divertido 'pisa y corre' del flamante director del Isde 'rochista' en lo que constituyó su primer acercamiento con medios -aunque fuese a través de una entrevista de las mal llamadas de 'banqueta'- desde que asumió el cargo el uno de noviembre pasado.

Foto: EL DEBATE

El Chango-0-Te, cuyo nombre de pila, Julio César Cascajares, empieza a rubricar en el pandero público del deporte estatal para alejarlo de su personaje artístico y darle un toque a la formalidad republicana (je, je) del puesto que ostenta, acudió al llamado de los rojos como invitado especial de la 'entronización' de su amigo, el ahora expelotero Walter Silva, a quien se le retiró el número 39 que portó durante 17 años con el llamado 'Equipo de la Década'.

Bajo ese marco y, cuando finalizó la conferencia de prensa en la que se oficializó el homenaje al ícono mazatleco a partir de la quinta entrada del juego, el culiacanense fue abordado por colegas que pronto quisieron saber el qué, quién, cuándo, dónde, cómo y por qué de su radiografía -o diagnóstico- del deporte desde su perspectiva como nuevo director del Isde.

Nada más desafortunado que sus respuestas cortas, poco ilustrativas (¿insípidas?) y del todo ambiguas que, más allá del apresuramiento con que las dio por salir al quite y 'cortar' el rollo a los colegas, denotan por lo menos lo poco 'empapado' que está del cargo, la improvisación con que asumió la más importante de las carteras en el deporte del Gobierno del Estado y la poca claridad hacia proyectos tangibles de mejora que no presenta por ningún lado y que deberían ser sus directrices de 'gestión' primaria.

Poco dijo, si no es que nada, sobre bosquejos de infraestructura, rubro que va 'de la mano' con el PIDS, o de apoyos al alto rendimiento; tampoco qué planes impulsará con Conade o qué estímulos 'inyectará' a las asociaciones deportivas del estado.

Tantas dudas quedaron en el tintero que tampoco se atrevió a decir la manera como recibió la administración de sus antecesores Paola Moncayo-Carlos Verdugo; cuál es el presupuesto que le corresponderá manejar desde su operatividad y estructura, y cuándo empezará la 'reingeniería' de la que tanto se habló en campaña del ahora gobernador para convertir al Isde en un verdadero ente autonómo, 'destetado' de la Sepyc y con autoridad única que no tenga qué pedir 'chichi' a otras instancias del mismo gobierno estatal para operar.

Habló, eso sí, del deporte popular ('vamos a meternos un poquito más con el deporte popular', je, je); habló de mantener la 'estructura que se ha hecho en estos años en el deporte de Sinaloa' (je, je), y también habló de darle al deporte estatal 'el lado humano que estamos buscando' (je, je), solo que sin decir cuándo ni cómo lo hará.

Eso sí: habló de que Walter es uno de sus mejores amigos 'con quien hemos hecho demasiadas cosas dentro y fuera del deporte' y que, justo por su entrañable amistad con el ahora exlanzador profesional, acudió a las volandas al 'Teodoro Mariscal', recinto que lo 'abrigó' como uno de los suyos no por ser director del Isde, sino aficionado a la pelota y exmascota de un equipo de beisbol de la misma Mex-Pac, en este caso, Tomateros de Culiacán.

Pero su visita 'relámpago' no pudo ser menos desafortunada y 'atropellada'.

'¡Fuga, fuga...!', vociferó a bote pronto a su séquito y puso 'pies en polvorosa'. El show apremió.

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