Opinión

Llegar a los 75

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Por: Alberto Aziz Nassif

Cumplir 75 años de vida es un asunto delicado. He escuchado que a las personas se nos termina la garantía a los 50 años, y lo que sigue depende del cuidado que se haya tenido en el mantenimiento y, sobre todo, de la herencia genética. Dejemos la metáfora. A un partido político se le termina la garantía al momento de probarse frente a los desafíos del ejercicio del poder. Acción Nacional llega a su aniversario en un momento muy complicado de su trayectoria histórica.

El análisis se puede establecer por diferentes criterios: etapas, conflictos, liderazgos, resultados electorales, evaluaciones de su desempeño en el gobierno, desafíos, crisis, rupturas, programas, discursos ideológicos y un largo etcétera. Un partido que nace en la oposición en 1939, con el objetivo de distanciarse del proyecto cardenista y establecer una vía ciudadana y una democracia electoral, no fue una apuesta fácil en un sistema de partido hegemónico y estructura corporativa. El PAN le apostó al largo plazo, porque no tenía otra posibilidad. Se convirtió en una suerte de "oposición fiel", parecía que siempre estaba para demostrar que —derrota o fraude— su tiempo no había llegado. Se nutría de pequeños grupos, con perfiles familiares; su contexto era básicamente urbano y reclutaba, de forma predominante, a sectores de clase media. Sus principios de doctrina rondaban a una cultura católica, con valores de un liberalismo conservador. Apostaron siempre a la vía electoral y promovían libertades civiles. De tanto en tanto lograban ser competitivos en las urnas, pero, al final de esas historias regionales estaba el conflicto y el fraude. Así fue la historia panista durante décadas. Por supuesto, en el camino se presentaron conflictos y rupturas internas, estrategias de más o menos colaboración para enfrentarse a su poderoso enemigo priísta que no le dejaba ningún espacio, ni le reconocía ningún triunfo.

La historia del PAN se podría dividir de muchas formas, pero una muy contrastante es verlo como oposición y otra como partido gobernante. Cuando empezaron a ganar elecciones municipales, pero, sobre todo, gubernaturas, lo cual sucedió hasta 1989, medio siglo después de su fundación, empezó una fase diferente y desconocida, la de gobernar. Como en un escalafón el panismo inició con los peldaños municipales y llegó hasta Los Pinos 61 años después de su inicio. Recorrió un lapso de once años entre su primer gobierno estatal y su primero gobierno federal. Después de 12 años en Los Pinos el panismo fue derrotado y regresó a la oposición. Pero esa derrota no ha terminado de entenderse. Los dos gobiernos panistas tienen evaluaciones muy negativas: el foxismo como la promesa de cambio que se escurrió entre las incapacidades y actitudes frívolas de un presidente que se acomodó a los intereses y dejó la agenda de cambios, como quien se quita una careta. Calderón fue mucho peor, porque llevó al país a una violencia terrible; una presidencia incompetente y obsesionada, sin estrategia, ni rumbo.

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Después de la derrota de 2012 el PAN regresó a jugar su papel de oposición aliada con el gobierno del PRI, como ya había sucedido 20 años antes con el salinismo. El PAN está orgulloso de haberle dado al país una nueva derechización del proyecto: privatizar, abrir, y colaborar con el gatopardismo del PRI. Esta fue la ruta para transitar por su derrota, decir que las reformas son de su autoría y defender su pedigrí. El poder y el gobierno le dieron al PAN una oportunidad que tiró a la basura con altos costos para el país. Del panismo no se esperaban cambios en la estructura económica, un partido de derecha no mejora la distribución del ingreso, pero sí se esperaba que mantuviera la democratización; que defendiera la transparencia y que hiciera un gobierno con menos corrupción, pero sobre todo, con menos impunidad. No hizo nada en ese sentido, esa es su crisis de fondo.

El PAN seguirá en el juego del poder, pero ya demostró que es una derecha sin ideas, desvinculada del país mayoritario, se acomoda y pone por delante los intereses particulares, está plagado de socios impresentables, no sabe hacer autocrítica y, sobre todo, es una mala copia del PRI…

Twitter: @AzizNassif