Opinión

Llueven peticiones

Por  Fernando Zepeda

Llueven peticiones. Apenas arribó a Mazatlán y le llovieron las peticiones a López Obrador. Fue recibido por el gobernador Quirino Ordaz Coppel y el alcalde Luis Guillermo Benítez. En el interior del aeropuerto, a su llegada y camino hacia el exterior imperó el desorden. Decenas de periodistas intentaban realizar su trabajo, en tanto que personal de seguridad de López Obrador, a codazos y arrempujones los comenzó a obligar a abrir el paso. Dos compañeros fueron reprimidos. Y hasta golpes recibieron. Nada distinto a lo que hacía el Estado Mayor Presidencial que desapareció y dio lugar a estos agentes que nadie identifica, pero que al intentar acercarse a AMLO son los primeros que lo impiden. Sabedor de la inconformidad del sector agrícola, anunció que se comenzará a apoyar a los pequeños productores. “No puede haber un trato igual a desiguales”, sentenció. Los líderes del sector pesquero intentaron platicar con el presidente. Fernando Medrano y Humberto Becerra. Al parecer alcanzaron a entregar un documento, al igual que los de la Unión de Armadores del Pacífico. Precio rentable al combustible para la pesca fue la demanda. La gira tenía como lema la revisión de la infraestructura de salud en Sinaloa y encuentro con sus trabajadores del IMSS. Luego del evento realizado en la clínica del IMSS en Villa Unión, por carretera se trasladó a Guasave para inaugurar la remodelación del estadio de beisbol, y lógicamente, disfrutar el encuentro.

En la cuerda floja. La lógica indica que el alcalde Luis Guillermo Benítez podría pagar las consecuencias de sus excesos. Si se aplica lo que abandera el presidente López Obrador, estaríamos enfrente de un exalcalde desaforado. En su visita ayer aquí, López Obrador dijo que estaba enterado de las denuncias presentadas contra “El Químico”. Y sentenció: “No impunidad...No corrupción”. Y que las denuncias habrán de investigarse. Los exfuncionarios de la actual administración saben perfectamente por qué dejaron sus puestos. Saben qué les propusieron y se negaron a ser parte de la corrupción. Si lo documentan, otra cosa será. De entrada, el Congreso del Estado citó al “Químico” para este 16 de octubre. El tema son los permisos de construcciones irregulares expedidas por la actual administración.

Peligrosa actuación. El doctor Juan Torres y su esposa fueron detenidos la noche del jueves por agentes de policía. Circulaban en su vehículo. Seis unidades policiacas participaron en la detención. Supuestamente hubo una denuncia de que transportaban armas. Quienes conocen al doctor Torres y a su esposa, también doctora, saben que son personas honestas y conocidas en Mazatlán. Pero para nadie es secreto que ambos doctores han sido muy críticos del alcalde Luis Guillermo Benítez. Es más, horas antes de esta sospechosa detención, ambos profesionistas habían participado en la conferencia de prensa ofrecida por 10 exfuncionarios municipales que denunciaron los atropellos y actos de corrupción del “Químico” y su pareja. Lo delicado, de confirmarse que fue una vendetta política de parte del “Químico”, es que la Policía se preste a ser el instrumento de represión contra los críticos del alcalde. Mal augurio para el nuevo secretario de Seguridad, Federico Rivas, que ya había dado tintes de involucrarse en asuntos políticos cuando temerariamente dijo que los asaltos tenían “tintes políticos”.