Opinión

Lo ausente

LA VIE ENROSE

Por  Ana en Rose

Lo ausente(Imagen ilustrativa/ Pixabay)

Lo ausente | Imagen ilustrativa/ Pixabay

Cuando estaba en secundaria tenía un profe de matemáticas que decía que las cosas que no se miden, no existen. Por ejemplo, la oscuridad no existe, es la ausencia de luz; el frío no existe, es la ausencia de calor, y la que más me interesaba era la que decía que el silencio no existía, era simplemente ausencia de ruido.

¿Por qué digo esto? Porque recientemente estuve en una clase y justo decía algo que era completamente lo contrario (claro que esta clase no era de matemáticas, sino de comunicación) y personalmente me gusta más. En esta otra clase el maestro hablaba sobre las cosas que decimos... o más importante, por las cosas que no decimos. Por esas cosas que dejan un silencio en el aire o un awkward silence como dicen por ahí. Ese silencio tiene una infinidad de posibilidades dependiendo de la situación.

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Está el silencio después de un chiste donde sigue una carcajada, el silencio después de no saberte la respuesta del examen porque estás pensando, el silencio de suspenso a la mitad del chisme para que te pidan decir más, o ese silencio que dura horas porque ya hay confianza y sabes que las palabras sobran.

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También hay un dicho que dice “nada nos persigue más que las cosas que no hacemos”. Y vaya que muchos amigos míos pueden confirmar que prefieren decir “pues ya que” quedarse con las ganas de hacer algo. En fin, entre las cosas que decimos y las que no decimos, las que hacemos, las que no, las que somos y las que no somos uno puede hacerse bolas.

A lo que quería llegar con todo esto es a que no nos asustemos con la palabra ausencia, porque a pesar de que sea “falta de” o “inexistencia de” no significa que necesariamente hay un hueco que llenar, si no puede ser que simplemente no es necesario, que sobra o que en vez de eso eres parte de otra cosa (gran cumplido sería que dijeran que soy ausente de impuntualidad).

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Bueno, en resumidas cuentas algo sí es cierto: no se puede ser todo ni hacerlo todo, ni decirlo todo. Por eso los invito a la reflexión de definir las ausencias en ti. ¿Son buenas?, ¿son malas?, ¿estuvieran mejor presentes? o como diría Cristian Castro: “es mejor así”.

Ana en Rose.

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