Opinión

Lo bueno, lo malo y lo feo de los 100 días de AMLO

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Por  Roberto Cruz

Lo bueno, lo malo y lo feo de los 100 días de AMLO

Lo bueno, lo malo y lo feo de los 100 días de AMLO

El lunes el presidente AMLO rindió un informe de los primeros 100 días de su Gobierno. En estos tiempos de sociedad polarizada, donde la mayoría aprueba la gestión del presidente y otros pocos la reprueban a ultranza, creo que vale la pena una dosis de objetividad ciudadana de quienes no compartimos los juicios totalitarios ni a favor ni en contra; sino, por el contrario, creo que es de mayor utilidad para los ciudadanos y para los Gobiernos que se critiquen los errores, sin dejar de reconocer los avances y logros de cada gobernante.

Poco más de tres meses es poco tiempo para evaluar a un Gobierno, incluso las variables macroeconómicas, como tipo de cambio, inflación, tasas de interés, empleo, salarios, inversión, niveles educativos, por ejemplo, es muy poco el tiempo que ha transcurrido como para comparar estos números con años o sexenios anteriores, ya que para que esas medidas sean comparables con econometría rigurosa, necesitamos que transcurran ciclos completos de al menos un año.

Si bien es cierto que es poco tiempo para poder evaluar, es tiempo suficiente para observar cómo el presidente AMLO ha decidido arrancar su régimen; y sin juicios totalitarios (que digan que todo está bien o todo mal) creo que podemos hablar de tres ejemplos que representan lo bueno, lo malo y lo feo del arranque de la 4T, parafraseando aquel viejo wéstern de 1966 protagonizado por Clint Eastwood.

Lo bueno: Sin duda creo que la llamada “austeridad republicana” acompañada de convertir de nuevo en delito grave la corrupción. Ya que era un insulto y un abuso de parte de la alta burocracia sus altas prestaciones financieras, seguros médicos y privados, viáticos excesivos, nóminas y salarios exorbitantes como si fueran jeques árabes en lugar de funcionarios mexicanos; y lo más grave, su impunidad por la corrupción que, según el IMCO, en México supera la tercera parte del presupuesto federal, por el orden de los 1,500 mdp. Por otra parte, es muy relevante el dato que nos dijo el presidente AMLO: “en el código penal la corrupción dejó de ser delito grave el 10 de enero de 1994, así o mas claro”; aquel era el último año del sexenio del “innombrable” Salinas de Gortari.

Lo malo: La excusa del responsable de la política exterior en México, de no hacer una declaración contundente que se solidarice con el sufrimiento del pueblo de Venezuela por los actos del dictador Maduro y sus crímenes antidemocráticos; no creo que la solución sea la intervención armada que propone el presidente Trump, ya que a un dictador no se le mitiga con el interés de un déspota, pero eso no quita que hoy el Gobierno de México, escudado en una óptica torcida de la doctrina Estrada (1930), está en los hechos a favor de la permanencia de Maduro en el poder.

Lo feo: El combate al robo de combustible, huachicol. Feo, pero necesario, ya que después de casi 20 años tenemos un presidente que por fin decide combatir este impune robo a la nación diseñado y operado desde dentro de los anteriores Gobiernos del PRI y del PAN. Y se puso feo porque este brutal y perverso delito tiene alcances que implican a otros sectores de la sociedad, y porque además los grupos delincuenciales del crimen organizado que se financiaban con el robo de gasolina ahora lo hacen con secuestros, robos de vehículos, cuotas a empresas legales (el famoso “piso”) y esto sucede en muchos casos al amparo de los Gobiernos estatales.

Al margen del poco tiempo que representan 100 días de Gobierno, y en función de una inexistente o desprestigiada “oposición” de los viejos partidos políticos, insisto en que los más fuertes opositores o los mejores aliados del presidente AMLO se encuentran en la ciudadanía; seguirán siendo los ciudadanos los protagonistas de esta gran alianza o resistencia ciudadana, dependerá de los aciertos y/o errores de este nuevo régimen. Por el bien de México, ojalá que los aciertos sean mayores.