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Lo que los niños necesitan no siempre es lo que podemos dar

UN CAMINO AL CRECIMIENTO

En la tarea de hacer escuela para padres o asesoría para la crianza y educación de los hijos, con frecuencia los padres cuestionan cómo hacer para ser mejores en su tarea y buscan recetas fáciles y rápidas para actuar, a manera de encontrar "técnicas" eficaces para lograr que sus hijos les den la menor cantidad de problemas. Sí en realidad, en ocasiones cuesta trabajo determinar, si lo que los padres buscan está relacionado con favorecer para sus hijos su mejor desarrollo o bienestar, o más bien, tiene el objetivo de hacer la vida en familia menos conflictiva; esto puede traducirse en que los padres se sientan más tranquilos, y a costa de lo que sea, logren que sus hijos se peleen lo menos posible, obedezcan lo más posible, hagan lo que los padres dicen respondiendo a sus expectativas, no den problemas en la escuela, y muchas otras conductas que no ocasionen que los padres se preocupen o salgan de sus rutinas de tranquilidad y control. Esto es un escenario ideal…pero muy alejado de la realidad. Porque si de algo podemos estar seguros es que, cuando nos convertimos en padres, nuestra vida tendrá todo, menos tranquilidad y situaciones bajo control. Los hijos nos sorprenden y ponen a prueba todas nuestras capacidades y más. Por un lado, me interesa recalcar cómo es que la crianza y la educación no pueden estar regidas por un "instructivo" de aplicación general. De alguna manera, hay principios educativos que conviene tener presente y que son aplicables en general, como puede ser el tema de los límites, la disciplina, el manejo de los berrinches, la atención del recién nacido, y otros. Pero esto no significa que los límites deban ser los mismos para un niño de 4 años que para un niño de 12. Así como también es importante saber que la atención a un recién nacido y la cercanía necesitada de su madre, ya no es la misma que la que se da a un niño de 3 años. Y de hecho, lo que hacemos para satisfacer las necesidades de un niño a la edad de 3 años, si lo seguimos haciendo a los 8, no aportaremos nada bueno a su vida, y además podrá quedar resentido con nosotros. Un ejemplo: el niño varón de 3 años, necesita todavía por su momento en su desarrollo evolutivo, seguir cercano a su madre, "tomando" de alguna manera todo lo que la parte femenina le complementa para su futuro desarrollo o como se dice en términos de la sicología, necesita estar todavía en la "esfera" de mamá. En cambio, un niño varón que a los 8 años sigue en la "esfera" de mamá, está retrasando su desarrollo ya que en este momento tendría que estar "tomando" de su padre para convertirse en varón y conformar así su identidad sicosexual. Este es el caso de madres solas que no permiten a sus hijos que "amen" a su papá, solamente porque ellas siguen resentidas con el papá de sus hijos. O bien, padres que no se ponen atractivos para sus hijos y descansan en la comodidad de dejar a su hijo en los brazos de quien ha estado con él desde que nació: su mamá. Y como para las mamás es muy fácil atrapar a los hijos varones bajo sus alas, lamentablemente no los dejamos crecer. Las conductas de nuestros hijos, sobre todo aquéllas que nos preocupan, molestan, alteran, siempre podrán ser mejor manejadas si podemos entender lo que hay detrás de ellas. Casi todo lo que los niños hacen, puede ser comprendido a la luz de sus necesidades insatisfechas. Así, una misma conducta en dos niños diferentes tendrá una diferente explicación en cada caso, dependiendo de la necesidad no cubierta de cada uno. Por ello, no es fácil dar reglas de solución. Lo que sí resulta fácil y que aplica para todos es tener la suficiente honestidad para reconocer lo que como padres, como adultos, aún no tenemos resuelto y cómo es que la conducta de mi hijo lo pone a prueba. En pocas palabras, la experiencia que tengamos como padres estará grandemente influenciada por nuestra propia experiencia como niños. Si en nuestra historia hubo carencia materna, seguramente nos costará la empatía con nuestros hijos y daremos lo poco que recibimos. Porque si en algo estoy segura que estaremos de acuerdo, es en que nadie da lo que no tiene.