Ahora puedes personalizar la edición que más se ajusta a tus preferencias.

Nuevo
Opinión

Loros

Por: Marcos Miranda Gil

Mucha gente dice lo que sabe, pero no sabe lo que dice. Sobre todo, en estos días en que el rumor virtual o el chismorreo por las redes es tan cotidiano. El espíritu de indagación o reflexión ha sufrido un duro revés en los últimos tiempos porque la tecnología hace creer a cualquier individuo que ya posee el poder del conocimiento real de las cosas cuando en realidad es lo contrario. La generalización, lo plantea muy bien Bachelard, es el principal obstáculo para el conocimiento pues provoca una especie de confort emocional capaz de hacer creer a cualquiera que es dueño de la verdad sobre un tema cuando apenas se asoma a la profundidad de una infinita espiral llamada sabiduría.

Mientras más aprendo menos sé, me comentó un estimado maestro y solo reflexionar sobre eso me llevó días. No me imagino como se sentiría alguien cuando se le diga que todo lo que sabe ya caducó y que el conocimiento no se mide por volumen o certificaciones sino por la forma en que se aplica tal saber en beneficio propio y de los otros.

Seguimos alimentándonos de pseudoconocimientos y, por lo tanto, continuaremos produciendo intelectuales de plastilinas expertos en hablar de asuntos que los demás no entienden pero que ellos sí creen saber. Impulsar una educación para que el alumno sea capaz de hablar con propiedad, es decir, que sepa lo que dice es tarea permanente. Los loros por eso son simpáticos, repiten lo que oyen, nosotros no nacimos para eso.