Opinión

Los abuelos

LA VIE ENROSE

Por  Ana en Rose

Los abuelos(Imagen ilustrativa/ Pexels)

Los abuelos | Imagen ilustrativa/ Pexels

Este domingo decidí hablar de esas personas que tal vez no se dedicaron a criarnos, pero sí a consentirnos: nuestros abuelos.

Para algunos muy afortunados, los abuelos se encuentran a la vuelta de la esquina. Nos cuidan cuando los papás no pueden y nos dan chocolate a pesar de que no nos dejaban; nos han enseñado desde reglas de urbanidad, cómo jugar mancala y hasta las fotos y los chismes de nuestros papás de jóvenes.

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Bien dicen que más sabe el diablo por viejo que por diablo, y en realidad es en nuestros abuelos donde se guardan las más grandes historias y remedios, desde tés para curar el dolor de estómago o alguna oración para encontrar aquella cosa perdida.

Si nos ponemos a pensar, los abuelos han pasado por los más grandes cambios. Han visto desarrollarse cosas que ellos solamente soñaban, como celulares, relojes inteligentes, videollamadas y ahora una pandemia y en esto nos tocó ahora a nosotros enseñarles algunas cosas, como usar WhatsApp, mandar stickers y poner misa en Facebook.

Este año, con el rebrote de COVID-19, muchas veces se nos olvida que las personas más vulnerables son precisamente nuestros abuelos; los que dan los abrazos más lindos y nos invitan las comidas más ricas.

Muchos al día de hoy no pueden disfrutar de un nuevo suéter tejido de la abuela o una jugada de golf con el abuelo, muchos no pueden abrazarlos porque están en el hospital, muchos se han tenido que despedir de estas personas tan especiales, muchos no se lograron despedir.  

Como un gran texto que me mandó mi querido Kiko: “Esa persona haría todo para verte feliz hoy. Esa persona llenaría el lugar de colores con su magia, no te dejaría traer ni un solo recuerdo amargo ni ahogarte en la tristeza. Hoy muchas sillas están vacías, muchos se mudaron a nuestro pecho, pero dejaron un enorme recuerdo, una huella gigantesca en nuestra vida, un eterno amor que debemos compartir con los que están a nuestro lado, siempre habrá una silla vacía que nos recuerde que la vida se tiene que disfrutar al máximo”.

Por eso está en todos nosotros cuidarlos, ellos no dudarían ni un segundo en hacerlo por nosotros.

Ana en Rose.
 

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