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Los apuntados

GUASAVE

Guasave.- Cuando aún faltan dos años para "cocinarse" el caso Sinaloa, relacionado con el destape del candidato del PRI a la gubernatura, las posibilidades de los aspirantes no varían y en la carrera por la sucesión de Mario López Valdez, con los desahijes naturales se mantendrán vigentes, si no todos, casi todos los que hasta ahorita se mencionan.

La mayoría de nombres que se escuchan en los mentideros políticos, comentarios periodísticos y en ámbitos de gobierno, serán, sin duda, los que en su momento subirán para analizarse en las altas esferas de donde surgirá la decisión.

Quienes suenan con mayor insistencia y preponderantemente son entre otros, Diva Hadamira Gastélum, Aarón Irízar, Gerardo Vargas, Heriberto Galindo, Aarón Rivas, Juan Ernesto Millán, Daniel Amador y el propio jefe de prensa del gobierno federal, el guamuchilense David López, quienes mantienen un activismo intenso.

Habría que decir sin embargo que lo anterior no implicará necesariamente de modo alguno que por ejemplo, Jesús Vizcarra, con todo y su descarte personal a participar en el proceso y la campañita negra, que a pesar de su simulada sutileza no deja de serlo y de la que de nuevo es víctima, no pudiera finalmente, si las circunstancias lo permiten, tratar de llegar en una segunda vuelta a ser candidato a la gubernatura.

Ahora bien, a pesar de que mucho se ha dicho que el PRI nacional privilegiará perfiles de activismo partidista, presencia popular y arraigo de los aspirantes, o dicho en otras palabras, que garanticen votos para la fórmula priista, la verdad es que pocos son los que dan credibilidad a esos pregones.

En tal sentido entonces no hay porqué desechar la fuerte intervención de fuertes intereses de los grupos de élite para tratar de imponer al candidato que más embone a sus gustos y conveniencias y con características contrarias a las que dicen van a respetarse.

Así el asunto, no se debe eliminar la posibilidad de que al finalizar el proceso interno del PRI se produzca la decisión menos esperada, por lo que, aún en contra de los escépticos, no es para que se minimice al senador Daniel Amador, a quien menos le conceden oportunidad, pueda dar el "campanazo", como tampoco a David López, el vocero presidencial.

Se parte del supuesto en el caso del dirigente moral del magisterio en Sinaloa de que la eventual certidumbre del proyecto del profe se finca precisamente en la fuerza de su sector, mientras que las aspiraciones de "El Pecuny", tiene sólidas bases en la relación cercana y permanente que sostiene con el mismísimo presidente de la república.

Donde el caso está complicado es en el seno del Partido Acción Nacional, donde a pesar de que pudiera haber un número igual de pretensos al que se presenta en el PRI, la disyuntiva es encontrar la "aguja en el pajar".

Si bien la mayoría de aspirantes panistas, de los llamados químicamente puros, es gente de probada solvencia moral, su problema estriba en que casi ninguno de los que pudieran ser el abanderado para esa contienda ofrece expectativas electorales para hacer un papel decoroso, al menos que de aquí al inicio de campaña localicen a otro externo o construyan uno propio.

Si acaso del menguado catálogo de preaspirantes se podrían entresacar uno o dos militantes activos con relativa presencia y arrastre en el escenario estatal.

Entre ellos apunte a Heriberto Félix Guerra, que a decir de los expertos ha sufrido un grave desgaste y su grupo en Sinaloa muestra evidentes signos de debilidad política.