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Opinión

Los ausentes de Palacio

ITINERARIO POLÍTICO
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Por: Ricardo Alemán

Pocos quieren hablar del tema. Otros prefieren bajo perfil. Lo cierto es que las grandes ausencias del Segundo Informe de Enrique Peña Nieto incomodan a más de uno de "los hombres del presidente"; responsables de los errores, las fallas y omisiones de los dos primeros años de la gestión del mexiquense.

¿Cuáles fueron los ausentes; las fallas, errores y omisiones que no se tocaron en el mensaje del Segundo Informe? Están a la vista de todos.

1. Muchos esperaban que un presidente que presume su formación democrática y su talante plural —cualidades sin las cuales no habrían sido posibles las reformas—, también fuera capaz de comprometerse con un cambio radical en la rendición de cuentas. Es decir, que fuera capaz de colocar en la mesa la necesidad de cambiar —por ejemplo—, el Día del Presidente, por un verdadero acto republicano y democrático de rendición de cuentas. Sin embargo, parece que a Peña Nieto "le da frío" la rendición de cuentas.

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2. Acaso por lo anterior, durante el mensaje en Palacio Nacional no apareció un solo signo de autocrítica de la gestión presidencial, como si durante los dos primeros años de gestión todo lo realizado fuera perfecto. ¿De verdad no existen errores, fallas u omisiones? Una torpeza de menor talante, pero capaz de opacar el informe, fue convertir en estacionamiento el Zócalo; error del Estado Mayor que no fue sancionado.

3. Sin embargo, es probable que la peor omisión se localice en la inexistencia de la prometida Comisión Nacional Anticorrupción, que durante meses fue una potente bandera de campaña de Peña Nieto y que hoy brilla por su ausencia. ¿Qué ha pasado? ¿Por qué parece que al presidente poco o nada le importa el tema de la corrupción y la rendición de cuentas? Además, y por si fuera poco, a la anterior carencia se suma un creciente reclamo de sectores empresariales por la persistencia de síntomas de corrupción en el gobierno federal.

4. Ni una palabra del presidente al escándalo de Capufe; una institución que en distintos momentos ha colocado a los usuarios de las carreteras del país en situación de rehenes del amiguismo y el compadrazgo. ¿No merece una disculpa del jefe de las instituciones la falla garrafal de una de las instituciones a su cargo; no merecen una respuesta los daños provocados a miles de personas por parte de Capufe?

5. Para el presidente no existe Oaxaca. Por lo menos parece que no le importa que miles de niños del estado más atrasado del país sigan sin clases; que la entidad sea rehén de una mafia magisterial que ha privatizado la educación y que los frentes político, económico y social hayan llevado a la ruina a Oaxaca. Y si parece que al presidente no le importa Oaxaca, vale la pregunta: ¿entonces a quién le importa Oaxaca?

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El mejor ejemplo de la impunidad de la que goza la mafia que día a día destruye la economía de Oaxaca, lo vimos los días previos y el mismo día del informe, cuando integrantes de la CNTE asaltaron y secuestraron a maestros del SNTE; bloquearon el aeropuerto de Oaxaca, centros comerciales y, sobre todo, otra vez dejaron sin escuela a miles de niños. Más aún, el vandalismo de la CNTE lleva a la quiebra la economía del estado, sin que nadie sea capaz de hacer valer el estado de derecho.

6. Para el presidente tampoco existió la tragedia que se vive en el estado de Michoacán, en donde otro grupo criminal —Los Caballeros Templarios—, no sólo sometieron a los habitantes a sus reglas criminales, sino que se apoderaron de las funciones del estado. En Michoacán, como todos saben, el gobierno federal ordenó la designación de un gobernador de facto que inició la desactivación de los grupos de autodefensa y la captura de los Templarios.

Sin embargo, la estrategia hizo agua y hoy nadie sabe si los policías rurales son auténticos policías o si son Templarios disfrazados de policías. Y lo peor, el gobierno federal no ha logrado la detención del líder de los Templarios, Servando Gómez, alias "La Tuta", quien tiene en jaque al gobierno con la difusión de videos comprometedores. De todo ello guardó silencio el presidente.

Pero acaso el silencio del presidente sea menor frente al tamaño de las culpas de "los hombres del presidente" en los errores, las fallas y las omisiones. Y es que, nos guste o no, el presidente es el director de orquesta, cuyo éxito depende de la limpieza de las notas individuales.

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EN EL CAMINO

El aeropuerto de Peña no es el de Fox. Y los macheteros de AMLO no tienen hoy el combustible que los movió ayer. Al tiempo.

www.ricardoaleman.com.mx twitter: @ricardoalemanmx