Opinión

Los beneficios de la TV

MI PUNTO DE VISTA

Por: Luis Alfonso Félix

La "guerra" entre televisoras ha redituado que en los últimos cinco años México haya incrementado considerablemente el número de campeones mundiales. Nada más en ese lapso se consiguió una quinta parte del total de pugilistas monarcas desde que surgieron los organismos en 1962.

El ascenso al trono de 34 mexicanos que cincelaron su nombre con letras de oro al lado de otras 126 glorias en la lista hasta el 2009, es producto del fenómeno que desató la televisión abierta.

El monarca número 150 en la historia de nuestro país llegó apenas el sábado pasado en Tijuana, cuando Javier Mendoza, nativo de esa ciudad, consiguió ante su propio público el sueño de todo boxeador, convirtiéndose en el nuevo rey de los minimoscas, avalado por la Federación Internacional de Boxeo.

La Asociación Mundial de Boxeo se fundó en 1962, y dos años más tarde apareció el Consejo Mundial de Boxeo (CMB), que desde su nacimiento se ha perpetuado en nuestro país, lo que significó una gran ventaja para los aspirantes aztecas con la ayuda tan importante que les brindó su segundo dirigente, don José Sulaimán.

Con el paso del tiempo se sumarían la Federación Internacional de Boxeo y la Organización Mundial de Boxeo, organismos que incomodaron a los ya existentes y que en su momento no recibieron el crédito suficiente, al grado de ser considerados como títulos de cartón.

Televisa fue dueña de las transmisiones generadas tanto en México como en el extranjero, hasta que el vecino de enfrente (TV Azteca) rompió los tabúes que creó su principal comentarista deportivo, José Ramón Fernández, quien nunca permitió el boxeo en las pantallas de esa empresa por considerarlo un deporte para salvajes.

Desde entonces, la batalla por el control y riting provocó un boom que produjo un crecimiento enorme en cuanto a campeones mundiales, algunos extraordinarios, otros regulares, unos más de medio pelo y muy pocos de pésima calidad.

Lista. El primero en alcanzar un trono de 2010 a la fecha fue el "Coloradito" Jorge Solís, un boxeador poco comercial, quien a principios de 2011 dejó la corona en manos de un adversario tras dos defensas exitosas.

En ese mismo año nacieron otros campeones como Orlando "Siri" Salido, Julio César Miranda, Ramón García "El Topo" Rosas, Miguel "Títere" Vázquez, Samuel Gutiérrez, Rigoberto Álvarez (hermano del "Canelo") y Gilberto Keb.

Con más oportunidades de disputar un trono, aunque fuese de manera interina, el brote de retadores y combates fue enorme, gracias precisamente a que semana tras semana, ambas televisoras y la viveza de sus promotores, le daban movimiento a las coronas con una facilidad que en la década de los 70 y 80 era difícil de llevar a cabo.

Después de los monarcas ya citados, surgieron gente de la calidad y categoría de un Saúl "Canelo" Álvarez, Julio César Chávez Jr, Abner Mares, Leo Santa Cruz y Francisco "Gallito" Estrada.

En esa oleada se subieron al barco sinaloenses como —además de Chávez Jr— Hugo "Cuatito" Ruiz, Mario "Dragoncito" Rodríguez y el más reciente, Carlos "Príncipe" Cuadras, cuya primera y última defensa fue a la cabeza de una histórica función generada en Guamúchil, su lugar de nacimiento.

Del total de los 150 campeones, 13 son sinaloenses.

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Ayer Dios me permitió escribir estas líneas; hoy sólo Él sabe si podré hacerlo de nuevo.