Opinión

Los 'cachan en la movida'

NUESTRA OPINIÓN CULIACÁN

Por: Redacción

"Tanto va el cántaro al agua hasta que se rompe". Los choferes de camiones urbanos son presa de queja tras queja. Que si son maleducados, pésimos choferes. Y de eso hay mucha razón. Su imprudencia y presiones por los tiempos que deben de cumplir los hacen cometer errores que han costado la vida de muchas personas.

En esta ocasión no es la velocidad lo que los pone en el ojo del huracán, sino sus hábitos. Tras exámenes toxicológicos realizados de manera sorpresiva a algunos conductores de rutas como Lázaro Cárdenas, Toledo, UdeO, más de uno dio positivo, confirmando lo que la ciudadanía señala, que siempre andan como locos, al no asumir la responsabilidad que conlleva estar al frente de un volante con pasajeros a bordo.

Un aplauso para aquellos que salieron limpios, y un 'tache' para quienes juegan con la vida de los usuarios. Estos recibirán su sanción, al retirarles el gafete y asistir a rehabilitación, que quizá no sea suficiente pero como primera advertencia suena prudente, con el riesgo de que sigan en los mismos pasos y contaminen a aquellos que son choferes responsables.

Porque lo atrabancados y maleducados no se les quitará, quizá para eso también deberían aplicarse y mandarlos a cursos de civilidad. Con ello evitarían las quejas y quejas que los acechan diariamente.

Sin duda, las autoridades tienen mucho trabajo por hacer. El servicio urbano es un tema del que se habla y se critica constantemente, no es necedad de aquellos usuarios que diariamente navegan con el sinfín de arbitrariedades de los choferes.

El verdadero trabajo inicia en la selección del personal, donde el perfil de un chofer es bajo, cuando debería ser lo contrario.

Deberían poner más atención en el tipo de personas que eligen para llevar con buen destino a quienes por necesidad hacen uso del camión urbano. En su persona está la vida de decenas de usuarios. No es tema que debe ser tomado a la ligera, pues se requieren personas realmente capaces y capacitadas para cumplir con la exigencia que debería tener un chofer de camión urbano. Las sorpresas seguirán, la caza todavía no termina.